25 de marzo de 2009

Textos narrativos ficcionales

La narración ficcional se caracteriza porque los hechos narrados no son reales, pues no han ocurrido en la realidad, sino que son producto de la imaginación de un autor, por eso se los llama ficcionales. Son narraciones ficcionales los cuentos y las novelas, y están protagonizadas por personajes.


El narrador

Los hechos ficcionales son contados por el narrador, quien tampoco existe en la realidad, es la “voz” elegida por el autor para narrarlos: el autor crea la figura del narrador y le cede la palabra para que, por medio de ella, se conozcan los hechos ficcionales.
En cambio, en las narraciones no ficcionales, el narrador y el autor coinciden, porque se trata de hechos reales, por lo tanto quien los da a conocer se responsabiliza de que lo que cuenta es verdad.
El narrador puede estar en primera o tercera persona: está en primera persona si es protagonista o testigo de los sucesos que relata; está en tercera persona si no participa de los hechos relatados, ya que estos le ocurren a un “él”.


La perspectiva

En las narraciones ficcionales, generalmente el narrador se sitúa en una determinada perspectiva para contar los hechos: la de uno o más personajes. La perspectiva es la distancia que adopta el narrador respecto de los hechos narrados. Por ejemplo, en “A la deriva”
[1], el narrador está en tercera persona, es decir, no participa de los hechos narrados, pero por momentos adopta la perspectiva de Paulino; entonces, en lugar de contar lo que sucede como si le ocurriera a una persona distinta de él, las cuenta como si fuera el personaje.


Historia y relato

En las narraciones se pueden distinguir la historia y el relato. La historia es todo lo que ocurre, segundo a segundo, por lo tanto transcurre cronológicamente. El narrador hace una selección de esos hechos, y nos cuenta los más significativos o interesantes. El relato, entonces, está constituido por los hechos relevantes de la historia, es lo que el narrador cuenta y los lectores leen. Este relato puede organizarse cronológicamente, es decir, respetar el orden de la historia, o puede alterar ese orden. Así, por ejemplo, en “A la deriva”, el lector primero se entera de que a Paulino lo mordió una víbora y después que se había disgustado con su compadre Alves. En la historia, primero sucedió el disgusto y después la mordedura. Por lo tanto el relato, en este cuento, no respeta el orden de la historia.


La secuencia narrativa

En los cuentos y en las novelas, se pueden distinguir las llamadas acciones núcleo. Reciben ese nombre porque son las más importantes, en el sentido de que, si se las suprime, la narración cambia o se vuelve incomprensible. Estas acciones se ordenan cronológicamente o en relación de causa-consecuencia y por esto se pueden agrupar en una o varias secuencias.
Una secuencia es, entonces, una cadena de acciones. Comienza cuando una acción núcleo no tiene ningún antecedente y termina cuando no hay ninguna acción núcleo que dependa del último eslabón.
Por ejemplo, en “A la deriva”, se pueden distinguir tres secuencias que conducen a la muerte del personaje. La última de las tres secuencias, que termina efectivamente con el desenlace trágico, insinúa una curación; de ahí que, pese a todos los indicios dados a lo largo del cuento, el final resulte sorpresivo.



La estructura

Toda narración cuenta uno o más conflictos; esto es, si no hay conflicto, no hay narración, simplemente se trata de una descripción de hechos. Por ejemplo: un hombre sale de su casa para comprar una gaseosa, lleva al quiosco, la compra y vuelve a su casa La enumeración anterior no constituye una narración; para que lo sea, algún obstáculo debe impedirle la concreción de su objetivo, y así, la narración será interesante.
De acuerdo con esto, se puede distinguir, en toda narración, una organización del relato: la estructura. En general, las narraciones se organizan en dos partes: la complicación o nudo y la resolución o desenlace. Esta segunda parte puede ser favorable, positiva, o desfavorable.
Además, las narraciones incluyen la descripción del lugar, del momento o época, de las personas o de los personajes y de la situación de equilibrio anterior a la complicación. Estas descripciones constituyen el marco de la narración. Si el marco se encuentra al comienzo del relato, algunos especialistas lo llaman introducción.
Por lo tanto, la estructura de una narración, se puede graficar de la siguiente forma:




Cada parte de la estructura está constituida por una acción núcleo o por una secuencia de acciones.

Kevorkian, Analía; Morano, Mabel y Pizzi, Elsa, C.N.B.A., Castellano 1º Año, 2005.


[1]Leerlo en Cuentos de este blog.

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