


____Dejaron la leña junto al fuego de Zexariel. Aprovecharon que éste estaba concentrado en su labor para desaparecer detrás de unos ligustros.
____–De todaz formaz hay leña para un buen rato –dijo Zexerías para justificar la huida.
____–¡Zexerías, Zexerías! ¿Adónde vas? ¿Eh, Zexerías? –gritó un loro desde la rama de un duraznero.
____–¡Cállate Criztóbal! –decía por lo bajo el Tenopo.
____–¡Zexerías! –llamó a los gritos Zexariel.
____–¡Zaz, otra vez leña! ¡Qué zuerte la mía! ¡Ya vaz a ver loro alcauzil! –dijo ofendido el Tenopo.
____–¡Zexerías, leña! ¡Zexerías, leña! –gritaba Cristóbal divertido. Sebastián reía a más no poder por lo ridículo de todo eso y el loro comenzó a imitarlo con una risa histérica.
____–Zí, Zezariel, qué nezezitaz? –dijo solícito el Tenopo.
____–Tienes... un merecido descanso –dijo el científico haciendo sufrir a Zexerías.
____–Graziaz, Zezariel –dijo el Escriba oficial de Tenopián.
____–¡Zexerías, leña! ¡Zexerías, leña! –insistía el loro para hacer rabiar al Tenopo que ni lo miró cuando pasó junto a la planta de duraznos.
____–Ezte loro me debe unaz cuantaz –dijo Zexerías verdaderamente molesto con el ave. Sebastián reía y al Tenopo no le quedó otra cosa que reír también.
____–Con Criztóbal no ze zalva ni el Encantador –comentó risueño.
____Cortaron camino por entre unos chopos y eucaliptos, dejando el sendero. Aparecieron por un costado de la cabaña. En el centro del patio, sentados en círculo, estaban los doce Guardianes de la Naturaleza.
____–Pareze que ya han finalizado de dizcutir el temario. Ahora llega el momento de loz obzequioz. Llegamoz juzto. Ez la parte de la reunión que a mí máz me guzta –dijo Zexerías.
____–¿Obsequios? –preguntó el chico.
____–¡Oh, ziiii... al anfitrión! Todoz traen de zuz lugarez un prezente que ze entrega al finalizar el encuentro. Ubiquémonoz donde podamoz mirar zin interrumpir.
____Las sillas donde estaban sentados eran de espaldar alto y con apoyabrazos. Detrás o en algún costado esperaba el presente. Zexerías se moría de curiosidad. Los pájaros estaban agrupados en las ramas de los árboles que circunscribían el amplio patio. Tampoco se querían perder la sorpresa de los regalos.
____–¿En qué consisten los regalos? –preguntó Sebastián.
____–¡Oh, ya veraz! ¡Zuelen zer maravillozoz, únicoz! –se entusiasmó el Tenopo. Los once visitantes pertenecían a distintas regiones del planeta. Eran de distintas razas y costumbres. Los unía la defensa de un planeta que día a día era herido por la intolerancia, el abuso, la irresponsabilidad, el saqueo, la destrucción. Con el Encantador de Pájaros sumaban doce. Parecían pocos para tamaña tarea. Pero bastaba verlos para descubrir en ellos una fortaleza extraña, un poder que se centraba en el amor y la paz.
____El primero en ponerse de pie fue Ibn Al–Zuman un beduino de enorme talla y espesa barba del Oasis de Jari. Su vestimenta totalmente blanca dejaba ver sólo sus manos de largos dedos y su rostro curtido por el sol del desierto. De una cesta de mimbre sacó un pequeño árbol de esmeraldas y se lo alcanzó al Encantador. Los pocos frutos del árbol joven eran de una belleza imponente, de un verde de corindón que sólo en el medio oriente puede existir.
____–Gracias Guardián del desierto, lo pondré en este patio frente a la cabaña –agradeció el Encantador.
____–¡Maravilloso! ¡Un árbol de esmeraldas! –comentó Sebastián asombrado.
____Alexéi Rudkarov, un eslavo también gigantesco con voz de trueno y cuerpo de oso, se puso de pie. Se tomó unos segundos para hurgar en su mochila hasta que encontró su regalo. Era una bolsa de terciopelo rojo con un hilo corredizo en la boca. Extendió la bolsa al Encantador que la abrió mirando a los demás con una sonrisa. De su interior extrajo un largo cuerno de Unicornio. El no lo supo hasta que el hombre del Valle del Volga relatara sobre el origen de su regalo:
____–Encontramos al Unicornio sin vida. Una flecha lo había alcanzado. Le quité el cuerno para evitarnos un mal, ya que es de mal agüero hallar su cadáver. El cuerno actúa como poderoso contraveneno. Es un eficaz antídoto. Inclusive para evitar los efectos de hechicerías. Recibe éste, mi obsequio, Guardián. Sé que te servirá bien –dijo el hombre.
____–Te estoy agradecido. Sé que será de gran ayuda en estos tiempos –dijo el Encantador admirando el cuerno. Su base, donde se enrulaba el pelo de la frente, era blanquecina y roja su punta. Hacia el medio era totalmente negro. Estaba ligeramente retorcido. Pensó en el animal fabuloso al cual perteneció. Mil años vivía y mataba por igual a un elefante o a un león si fuera necesario.
____–El que ze para ahora ez Gambé de la tribu Ganda y vive a orillaz del gran Lago Victoria donde nace el Nilo –informó Zexerías.
____–Guardián, te traje este libro que fuera de la Biblioteca de Alejandría y rescatado y conservado por mi pueblo de la intolerancia y brutalidad del hombre. En tiempos que remontaban el Gran Río hasta su delta y quedaban asombrados ante la magnificencia del Faro –dijo el hombre de etnia negra y entregó el preciado tesoro en las manos del Encantador.
____–Te agradezco Gambé este libro que sobrevivió a la barbarie –dijo y se quedó mirando la portada sin poder creerlo.
____Un Taino de la Isla de Pinos, bajo de estatura y de grandes ojos negros, trajo, dentro de una jaula, el momento más emocionante de esa tarde. Su nombre era Félix Espinoza y ante los ojos de los Guardianes y de los dos espiones dejó salir de su jaula a un Dodo. Al principio nadie reconoció al ave y fue el Encantador el primero en hacerlo. El motivo era sencillo hacía más de un siglo que esa ave se había extinguido. El animal se desperezó de su largo viaje en cautiverio y dio sus primeros pasos con sus gruesas patas de cinco dedos. Su andar era torpe. Del tamaño de un pavo lucía un plumaje totalmente blanco. Zexerías dejó correr una lágrima. En tanto Sebastián no alcanzaba a entender la magnitud de ese hecho. El Encantador se arrodilló y abrazó al animal que al principio se quejó por el exceso de confianza pero después pareció gustarle.
____–Gracias por este Dodo. No voy a preguntarte de dónde lo sacaste, sólo dime si hay más con vida –pidió el Encantador.
____–Creemos que sí. No lo sabemos con certeza. Se dice que los dodos llegaron a nuestra isla con la tripulación de un barco de esclavos de la Isla Mauricio. Te traje una hembra. Cuando tenga un compañero te lo haré llegar. Este es el mejor lugar para recuperarse como especie –dijo el hombre llegado del Caribe.
____–Gracias, una vez más –dijo el Encantador.
© Gustavo Prego






pos de la Física, Química, Fisiología y Medicina, Literatura, Paz y Economía. Otorgados por primera vez el 10 de diciembre de 1901, los premios están financiados por los intereses devengados de un fondo en fideicomiso contemplado en el testamento del químico, inventor y filántropo sueco Alfred Bernhard Nobel. El Nobel de Literatura, es entregado por la Academia de Estocolmo. Además de una retribución en metálico, el ganador del Premio Nobel recibe también una medalla de oro y un diploma con su nombre y el campo en que ha logrado tal distinción. Los jueces pueden dividir cada premio entre dos o tres personas, aunque no está permitido repartirlo entre más de tres. Si se considerara que más de tres personas merecen el premio, se concedería de forma conjunta. El fondo está controlado por un comité de la Fundación Nobel, compuesto por seis miembros en cada mandato de dos años: cinco elegidos por los administradores de los organismos contemplados en el testamento, y el sexto nombrado por el Gobierno sueco. Los seis miembros serán ciudadanos suecos o noruegos.
____La rueda de hombres siguió en orden. El turno fue para Miataks, un esquimal de nariz chata y labios gruesos que sonreían constantemente. Acercó una embarcación hacia el centro del círculo formado por las sillas.
____–Esto, Guardián, es un kayaks de hielo eterno. Fue cincelado por mi pueblo en bloques de hielo más antiguos que el hombre. Nunca se derretirá y es veloz como el viento cabalgando el mismo viento –declaró con énfasis.
____–Te agradezco, hombre de los hielos del norte –dijo el Encantador.
____El siguiente fue Pierre Gotouet, un galo del Valle de Lutour. Su pelo era rojo a igual que su enorme bigote que colgaba superando los límites de la cara. Llevaba puesto un pantalón azul con tiradores y una camisa celeste, mientras sus pies iban descalzos. Sacó de debajo de su silla una caja envuelta en un trapo negro. Sonrió a todos con un gesto que agrandó sorpresivamente su formidable bigote y quitó el trapo negro que cubría la caja. Esta era de cartón; bastante común. Apartó la tapa y un sonido a vidrio quebradizo salió de ella.
____–Querido Guardián, te obsequio estas pequeñas maravillas, hijas del viento, del perfume de las flores y de la nieve –dijo y soltó unas cuantas mariposas de cristal. Aletearon por el patio ante la fascinación de todos–. Tienen la virtud de dar felicidad a quién las mire –agregó el galo.
____–Gracias Pierre, son maravillosas –dijo el Encantador. Pierre hizo una inclinación y fue a su sitio.
____El turno fue para C'hien Zu de la etnia de los Chung oriundo de las orillas del Lago P'O-Yang. Su menudo cuerpo se alzó con ligereza mostrando un largo atuendo azul que llegaba hasta el piso ocultando sus pequeños pies. Una barba de pelos ralos y largos adornaba un mentón casi inexistente en la cara redonda. Impresionaba de este personaje el largo de sus uñas y el delineado de los ojos que los hacía más rasgados de lo que ya eran. De todos era el más enigmático; de hablar y sonreír poco. Pero se guardaba todo un discurso para presentar su regalo:
____–De donde vengo es muy común poner trampas. Los aldeanos ponen trampas para los osos y otros animales que consideran perjudiciales o peligrosos. Una de mis tareas habituales es descubrirlas para desarmarlas o bien liberar y asistir a los animales que cayeran en ellas. En eso estaba cuando escucho, en una mañana de mucho frío, que a los pies de las altas montañas había caído, en una gran trampa para osos, un dragón. El animal se defendía con su aliento de fuego y su cola de filosas púas. Pero no podía romper la gruesa cadena agarrada a una roca que, a su vez, formaba parte de la base de una montaña. Cuando los aldeanos se hicieron de armas para darle muerte, el dragón cortó su garra apresada y escapó con el muñón chorreando sangre dorada. Aquí, te traigo, en calidad de presente esa garra –anunció sacándola de una caja de madera– con ella podrás pedir lluvia o detenerla, que los vientos soplen o callen, que el trueno y el rayo cabalguen juntos, con sólo alzarla al cielo invocando su poder. Además, todo lo que toque lo incinerará, sólo una persona de tu sabiduría puede tenerla. Sería peligrosa en otras manos. Guardala y que te sea útil –dijo para finalizar.
____–Estoy impresionado C'hien Zu. Jamás imaginé un obsequio de esta naturaleza. Te estoy profundamente agradecido y la usaré pronto –dijo pensando en el rescate del Tenopo en las Arenas del Reñidero Municipal. Guardó en la caja la garra de cuatro dedos con terribles uñas del animal mágico e inmortal.
____De su asiento se levantó Arthur Deallin de la tribu de los Aruntas oriundo de las orillas del Lago Eyre, una superficie de más de nueve mil kilómetros cuadrados de agua salada y que permanece seco durante largos períodos. Era de estatura media, hombros estrechos, pelo negro y abundante. Su mentón hundido y sus orejas grandes le daban un aspecto peculiar. Abrió el pequeño cofre que tuvo todo el tiempo en su regazo. Sacó una figura de pájaro de diamante.
____–Este pájaro de diamante, esculpido en una sola pieza, fue encontrado por mi pueblo en las costas de nuestra Gran Isla –anunció el hombre–. Podrás ver más allá de tus ojos. Encontrará lo que ningún catalejo alcance. Sólo oriéntalo y en él verás lo que te está vedado.
____–Te agradezco hermano Guardián este preciado presente –dijo el Encantador con una inclinación. El magnífico pájaro brillaba en sus manos. Pensó más en su belleza que en el extraordinario don que poseía.
____El Guardián número nueve fue Shri Prasavasch de la etnia de los Munda llegado del Alto Valle Occidental del Indo. Su presente era el más voluminoso. Estaba cubierto con una tela blanca bordada con espléndidos pavo–reales. Al descorrerla apareció ante la vista de todos un cachorro de tigre azul. Lo traía dentro de una jaula. Cuando lo liberó el animal salió corriendo para jugar con el Dodo, el que se llevó un gran susto.
____–Pensé que no existían estos animales, que sólo eran fruto de las leyendas de tu pueblo –confesó el Encantador– te agradezco, será un excelente guardián del Santuario. Si los Tenopos lo permiten por supuesto. ¿Qué opinas Zexerías?
____–Zeguro que zí... Encantador. No creo que haya ningún problema –respondió un tanto turbado al ser descubierto en el escondite elegido con Sebastián para espiar.
____–Será un fiel compañero –dijo Shri Prasavasch– posee la fuerza de cinco tigres de bengala y es el doble de grande que el tigre blanco de la Siberia. Yo los he visto arrastrando a un elefante por kilómetros –agregó ubicándose en su lugar. En tanto el animal se tiró a los pies del Encantador y se quedó allí con sus manos cruzadas observando al Dodo que se había alejado prudentemente.
____Kasarpan fue el siguiente, de la tribu de los Dayaks, llegado del Valle del Mehakam. De su vestimenta blanca resaltaba la ancha faja negra que rodeaba su vientre voluminoso. Era bajo y ese detalle acentuaba su gordura. Sus mejillas coloradas y lampiñas y sus cejas tupidas dejaban ver el hombre bonachón que era. Del interior de la faja sacó lo que a primera vista parecía una raíz y efectivamente eso era pero de piedra. Era una raíz de roca. Tardó un poco en aclarar el origen del obsequio y Sebastián y Zexerías que no se perdían absolutamente nada comenzaron a hacer especulaciones.
____–Mi querido amigo –dijo pomposo– he traído para ti esta raíz de montaña extraída por unos mineros de mi pueblo. Ella dará a quién la apriete en su mano la fuerza de cien hombres. Será parte y montaña. Tendrá la fuerza de la roca callada, del mineral oculto.
____–Estoy asombrado Kasarpan, doy gracias por tan curioso regalo. Espero poder usarlo con maestría –dijo el Encantador de Pájaros.
____–Lo harás, amigo. Estoy seguro –afirmó el Dayaks.
____–Eze ez Kuchinwa, el que ze pone de pie. Perteneze a la tribu Chipawaya. Viene de loz Montez Ominoca –informó Zexerías que estaba apasionado con la entrega de presentes. El último de los regalos, el de este hombre de tez morena, manos y brazos fuertes y espalda ancha, era el más pequeño pero portaba atributos mágicos.
____–Te traigo Guardián del Sud la llave de los vientos, con ella podrás abrir puertas y viajar por una dimensión mágica, vedada a los mortales. La usarás en el peligro...
____El cuerno de Tenopián lo interrumpió. Llamaba a reunión.
____–¡Zaz, tenemoz que irnoz! ¡Qué láztima! Faltaron máz detallez zobre ezte último prezente –se lamentó Zexerías–. Puedez quedarte zi quierez Zebaztián.
____–No Zexerías, te acompaño. Quiero ver, además, que hacen mis amigos de la Aldea. Puede que me necesiten –consideró el chico.
© Gustavo Prego
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