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30 de junio de 2011
16 de febrero de 2011
Búsqueda arcaica
Jorge Leónidas Escudero
Existe un tesoro, anoticio
porque ando en su búsqueda y deseo
compartirlo con vosotros.
Me desvive encontrarlo
y toda la gracia que le adjudico
es su inviolable lejura.
Exije sacrificio, vivir para él,
y heme que speranzado nalcanzarlo
a fuer de colchón lo pongo en mis insomnios.
Claro que al otro día amenezco ahíto
de ilusiones y flaco a hambre.
Es el mesmo que busco desde niño
y gora al vejecer sigo buscando
porque hei ser mi destino.
Os invito a ser ricos pues, y en caso
de no encontrar lo prometido, mejor.
La gracia de nosotros es ir en pos de andar,
golpear con la cabeza el horizonte
a ver si larga felicidá.
de Cantos del Acechante, 1995
31 de enero de 2011
Canto al dedo gordo del pie
Arturo Frutero
Ya que no tu gordura, tu belleza,
Tu adecuación perfecta, tu armonía
Connatural y antigua,
Canto.
Más allá de la planta, en el confín del pie,
Que es también una forma de ser primero,
Se asienta tu realeza.
Maravilloso es el pulgar.
Y justa la teoría plural de los halagos,
Pero entre los dedos tú eres el hércules,
El dedo y el dedazo entre todos los dedos.
Nadie sabe de ti.
¿Quién te recuerda, allá, por la memoria?
¡A ti, seguro norte!
Y esta noche, bajo un cielo que hiere los ojos
Y regocija el alma con el polvo de diamante
Que aventa la vía láctea,
He oído tu mensaje silente y rotundo.
¡Nadie sabe de ti! De ti, seguro norte
Por estas calles del mundo.
Digo estas calles iguales y diversas:
La calle prieta de silencios y de ecos
En el aire denso del invierno,
Dibujado su aire con la isocronía
De la marcha rítmica y sonante.
Y la calle poblada de voces y de luces,
La calle bullanguera y trasnochada
De los días estivales.
Y esta calle de primavera, fresca y clara,
Con un aire no más espeso ni más denso,
Ni muy ligero ni muy enrarecido,
En que tú afirmas mi equilibrio de peatón
Y otorgas la solvencia vertical de mi volumen.
Seguro norte al través de las calles de la ciudad,
Seguro norte al través de los caminos del mundo,
Más elegante o menos apolíneo.
Enhiesto o apenas torcido,
Eres toda la geometría del pie,
Puesto que en ti culmina,
Y a él le otorgas la fuerza y la prestancia.
Bien que antigua,
Tuya es la virtud de la modestia.
Al olvido consagrado se une el evento
En que se ofrece tu desnudez.
Demarcando el perfil de la alpargata,
Holgando en la red de la sandalia,
Y oculto en la armazón de cuero del zapato,
Si no irrumpes junto a la risa del agua,
O provisor te señala la inocencia de los niños,
Tan solo en la pobreza y la miseria de los pueblos
Te exhiben en la plenitud de tu figura.
Tuya es la virtud
Porque la violeta es pequeña y de suyo gratuita su prez,
Mientras tu robustez
Bien alto proclama tu recato.
No es que pretenda erigirte en cartabón,
Ni pronunciarte paradigma incomparable,
Pues ahí, muy breve, está el mundo soberbio de la planta,
Y allende, la escultura soberbia de la pierna
Sosteniente las furias del sexo.
Pero sí oponer tu conocimiento vivo
A la fábule idiota y al mito exasperado.
Enfrentar quiero con tu exaltación
La búsqueda infructuosa del ave legendaria,
Certificando la proximidad de la dicha
En la gustación de las delicias más íntimas.
Tu sencillez alcanza a tu eficiencia,
Y en la historia natural de la especie
Acaso sea comparable tu advenimiento
A la rueda y el fuego para la gesta humana.
Todos parejos en lo simple y lo grande,
Todos gemelos de puro inadvertidos,
Y pues que necesarios e ineludibles, transcordados.
En tu feliz desempeño advierto la armonía realizada,
Y tu ejemplo pregusta la futura y más amplia armonía
Del hombre y su contorno,
La belleza de una vida lograda, ahíta de estetismos,
Y sí gozosa de libertad cabal y plena.
La vida nos ha apartado de la vida,
Pero está pronto el día de tu loa segura,
Cuando la vida nos devuelva a la vida.
Ya que no tu gordura, tu belleza,
Tu adecuación perfecta, tu armonía
Connatural y antigua,
Canto.
Más allá de la planta, en el confín del pie,
Que es también una forma de ser primero,
Se asienta tu realeza.
Maravilloso es el pulgar.
Y justa la teoría plural de los halagos,
Pero entre los dedos tú eres el hércules,
El dedo y el dedazo entre todos los dedos.
Nadie sabe de ti.
¿Quién te recuerda, allá, por la memoria?
¡A ti, seguro norte!
Y esta noche, bajo un cielo que hiere los ojos
Y regocija el alma con el polvo de diamante
Que aventa la vía láctea,
He oído tu mensaje silente y rotundo.
¡Nadie sabe de ti! De ti, seguro norte
Por estas calles del mundo.
Digo estas calles iguales y diversas:
La calle prieta de silencios y de ecos
En el aire denso del invierno,
Dibujado su aire con la isocronía
De la marcha rítmica y sonante.
Y la calle poblada de voces y de luces,
La calle bullanguera y trasnochada
De los días estivales.
Y esta calle de primavera, fresca y clara,
Con un aire no más espeso ni más denso,
Ni muy ligero ni muy enrarecido,
En que tú afirmas mi equilibrio de peatón
Y otorgas la solvencia vertical de mi volumen.
Seguro norte al través de las calles de la ciudad,
Seguro norte al través de los caminos del mundo,
Más elegante o menos apolíneo.
Enhiesto o apenas torcido,
Eres toda la geometría del pie,
Puesto que en ti culmina,
Y a él le otorgas la fuerza y la prestancia.
Bien que antigua,
Tuya es la virtud de la modestia.
Al olvido consagrado se une el evento
En que se ofrece tu desnudez.
Demarcando el perfil de la alpargata,
Holgando en la red de la sandalia,
Y oculto en la armazón de cuero del zapato,
Si no irrumpes junto a la risa del agua,
O provisor te señala la inocencia de los niños,
Tan solo en la pobreza y la miseria de los pueblos
Te exhiben en la plenitud de tu figura.
Tuya es la virtud
Porque la violeta es pequeña y de suyo gratuita su prez,
Mientras tu robustez
Bien alto proclama tu recato.
No es que pretenda erigirte en cartabón,
Ni pronunciarte paradigma incomparable,
Pues ahí, muy breve, está el mundo soberbio de la planta,
Y allende, la escultura soberbia de la pierna
Sosteniente las furias del sexo.
Pero sí oponer tu conocimiento vivo
A la fábule idiota y al mito exasperado.
Enfrentar quiero con tu exaltación
La búsqueda infructuosa del ave legendaria,
Certificando la proximidad de la dicha
En la gustación de las delicias más íntimas.
Tu sencillez alcanza a tu eficiencia,
Y en la historia natural de la especie
Acaso sea comparable tu advenimiento
A la rueda y el fuego para la gesta humana.
Todos parejos en lo simple y lo grande,
Todos gemelos de puro inadvertidos,
Y pues que necesarios e ineludibles, transcordados.
En tu feliz desempeño advierto la armonía realizada,
Y tu ejemplo pregusta la futura y más amplia armonía
Del hombre y su contorno,
La belleza de una vida lograda, ahíta de estetismos,
Y sí gozosa de libertad cabal y plena.
La vida nos ha apartado de la vida,
Pero está pronto el día de tu loa segura,
Cuando la vida nos devuelva a la vida.
1939
28 de enero de 2011
Ariel Castillo - Poesía
Rumor
Sólo mientras no te olvide
arderá el sol aquí
entre el gesto otoñal.
Reverdezco en la costura del rocío
que balancea este amor
y en un rastro de alcohol
siempre hallarás soledad.
Emborracha más esta tristeza
que la espuma que se va.
Ya ves
no existen sucursales
en lo profundo del corazón.
No pidas un rumor de anochecer
tan sólo resguarda aquel color.
Al derrumbarse mi piel
la acera nos filtra su rueda,
rueda que oxida en dolor.
El mar regresará
al extremo del sol
donde la ausencia
cae enferma de amor.
Sólo mientras no te olvide
arderá el sol aquí
entre el gesto otoñal.
Reverdezco en la costura del rocío
que balancea este amor
y en un rastro de alcohol
siempre hallarás soledad.
Emborracha más esta tristeza
que la espuma que se va.
Ya ves
no existen sucursales
en lo profundo del corazón.
No pidas un rumor de anochecer
tan sólo resguarda aquel color.
Al derrumbarse mi piel
la acera nos filtra su rueda,
rueda que oxida en dolor.
El mar regresará
al extremo del sol
donde la ausencia
cae enferma de amor.
Publicada en Contakto, Máximo Paz - Nº 2 - 9/1991
O
O acaso el viento
conoce cuánta humedad
habita en la piel
de una mano de mujer
para engañar así
a aquellas ventanas
a aquellas puertas
que se descascaran
en silencio,
sin estallar
ni escapar a tanta ausencia.
O acaso
ya han escapado
ocultándose en la humedad
que habita en la piel
de una mano de mujer.
O acaso
sólo son imágenes
que adquieren presencia
ante nuestros ojos
cuando la mirada
se nos espanta del presente.
O acaso
sólo vemos un millar
de no-lugares
de inexistencias,
de fugas
y convivimos con un vacío
que se reviste real.
O acaso
esos gritos,
esas llamaradas
son tan sólo el eco
de nuestros cuerpos
que apenas soportan el mundo
con los ojos
de esas ventanas
de esas puertas del ayer
que asoman su rostro
por una falsa cortina del presente.
Y el mañana
que registra
quién lo resiste
desde qué lugar
desde qué no-lugar.
Publicada en Contakto, Máximo Paz - Nº 3 - 10/1991
Mágicamente
El frío de estos días
amontona mi delgadez
y entre telas de hollín
acentúa este extravín
pequeña musa
apenas asoma el sol
las tibias paredes
cubren esta esquina
pasa un tren cargado de niños
y sin forzarlo estás tú
inventando estaciones
más otros paisajes
desterrando mi razón
que a cada segundo abre aquel reloj.
Tengo la mirada secuestrada
por tu sombra, corazón
y sin pensar
mágicamente
cruzas la acera
como un ave tras su sumergir
alteras mi voz, todo es apuro
despistas tu nombre
hasta el terraplén
retazos de cuadras
y calma de tren
atropellando tu piel
todo es fugaz
esperas cualquier línea
te detienes, y al llegar
te vas
como el ayer
tan pronto
te vas.
Publicada en Contakto, Máximo Paz - Nº 4 - 11/1991
Sombra
Bosquejo cruel de anochecer
los once ventanales acunan los rocíos
que raspan mi soledad, dejándome ver
sólo esa cortada arrasada de frío
temblando destejo cenizas de azul caracol
y ocultan sus muecas las letras
cual paso de sombra chorreada en rincón
desmayado, rueda mi sangre sin ascensor.
Cruzando el tobogán de la ciudad
se hamaca la tristeza sin final
los versos metrallan retazos de ilusión
y tres niños soportan el país en las esquinas
fumándose a Kafka con un porrón.
Quizás aquella cinta pegada a tu piel
desmaye aturdida al caer la estación
y el más agrio licor del dolor
dispare su acordeón que en tus ojos
resquebraja los tinglados oxidados de este amor.
Bosquejo cruel de anochecer
los once ventanales acunan los rocíos
que raspan mi soledad, dejándome ver
sólo esa cortada arrasada de frío
temblando destejo cenizas de azul caracol
y ocultan sus muecas las letras
cual paso de sombra chorreada en rincón
desmayado, rueda mi sangre sin ascensor.
Cruzando el tobogán de la ciudad
se hamaca la tristeza sin final
los versos metrallan retazos de ilusión
y tres niños soportan el país en las esquinas
fumándose a Kafka con un porrón.
Quizás aquella cinta pegada a tu piel
desmaye aturdida al caer la estación
y el más agrio licor del dolor
dispare su acordeón que en tus ojos
resquebraja los tinglados oxidados de este amor.
Publicada en Contakto, Máximo Paz - Nº 6 - 1/1992
Retazos
Hace días
las sombras enceguecen de sal.
Tan sólo las tres
todo ya atardeció.
Teñidas estrellas ocultan
su color de caracol.
Aquí
la tristeza zurce arenas
al rocío del dolor.
Un puente de otoño
trajo la humedad de tu piel
al espiral ausente de este tren.
La calle tuerce el cordón
donde descansan barcos
tocados de ausencia.
Hay una esquina azul
que hamaca tu adiós.
En esta estación
voló ya el licor
y al tropezar el ayer
la acera desmarca tu mirar.
Llovizna toda la ciudad
con sus ruedas de agonía
y al escapar por las ventanas
los escombros fosforecen
avenidas que regresan
con su gris melancolía.
Siento entre mis ojos
el paisaje que arrastra la soledad
estirando sus llamas al mar.
Donde cien crucigramas
esconden la acuarela de tu amor.
Quizás
sólo exista el temblor
que empaña palabras
descuidadas de sol.
Tengo un laberinto
en el silencio que desmaya
y al amanecer
tu amor regresa en el viento
y tan sólo siento
las cuerdas que arrastran el mundo
con todas las lluvias
e inundan el valle
que espeja tu gris corazón.
Hace días
las sombras enceguecen de sal.
Tan sólo las tres
todo ya atardeció.
Teñidas estrellas ocultan
su color de caracol.
Aquí
la tristeza zurce arenas
al rocío del dolor.
Un puente de otoño
trajo la humedad de tu piel
al espiral ausente de este tren.
La calle tuerce el cordón
donde descansan barcos
tocados de ausencia.
Hay una esquina azul
que hamaca tu adiós.
En esta estación
voló ya el licor
y al tropezar el ayer
la acera desmarca tu mirar.
Llovizna toda la ciudad
con sus ruedas de agonía
y al escapar por las ventanas
los escombros fosforecen
avenidas que regresan
con su gris melancolía.
Siento entre mis ojos
el paisaje que arrastra la soledad
estirando sus llamas al mar.
Donde cien crucigramas
esconden la acuarela de tu amor.
Quizás
sólo exista el temblor
que empaña palabras
descuidadas de sol.
Tengo un laberinto
en el silencio que desmaya
y al amanecer
tu amor regresa en el viento
y tan sólo siento
las cuerdas que arrastran el mundo
con todas las lluvias
e inundan el valle
que espeja tu gris corazón.
Publicada en Contakto, Máximo Paz - Nº 8 - 3/1992
Aquí y allá
Cesa el tránsito, cortado
liviana luz de esquina
sucia arena de juegos
ingenuo tallo bajo el gas
rojo, rosa, naranjo soleado de luces
algunos corren en su retorno
otros aceleran al llegar
siempre, constante caminar
dos ancianos amarrados en arrugas
arco iris a vapor, al borde
todos y un cartel
tus ojos y el desorden de pensión
cielo sin confín para esperar
mesa, columna, vidrio
aquí y allá
trazos sobre sí buscando lunas
nadie llega en los desiertos
del ruido y la humedad
incoloro corazón, dame tu piel
algún rastro de tu edad
los giros de tu canto me acuestan
como el crujir del mundo en las estrellas
veo disparar t reel
hacia el fondo de mis ojos
transportes cargados de soledad
y a fin siempre, siempre
necesitamos recordar
aún el desborde
y la oscuridad.
Cesa el tránsito, cortado
liviana luz de esquina
sucia arena de juegos
ingenuo tallo bajo el gas
rojo, rosa, naranjo soleado de luces
algunos corren en su retorno
otros aceleran al llegar
siempre, constante caminar
dos ancianos amarrados en arrugas
arco iris a vapor, al borde
todos y un cartel
tus ojos y el desorden de pensión
cielo sin confín para esperar
mesa, columna, vidrio
aquí y allá
trazos sobre sí buscando lunas
nadie llega en los desiertos
del ruido y la humedad
incoloro corazón, dame tu piel
algún rastro de tu edad
los giros de tu canto me acuestan
como el crujir del mundo en las estrellas
veo disparar t reel
hacia el fondo de mis ojos
transportes cargados de soledad
y a fin siempre, siempre
necesitamos recordar
aún el desborde
y la oscuridad.
Publicada en Contakto, Máximo Paz - Nº 8 - 3/1992
Llamaradas
Abandonar tus ojos
es dejar una huella
supurante de sombra
inclinándose en un abismo
que des-contiene al cosmos.
Abandonar tus formas
es incendiar la vastedad
que entre-abre la luna
al vestirse de amanecer
para desorientar su desnudez.
Abandonar la sensual obscenidad de la sangre
es olvidar estremecerse
es contenerse en un atajo
que presagia una cerradura blanda
desmayándose sobre un desierto apagado.
Abandonar tu amor
es esquivar las manos de un niño
ardiendo sin descanso a la intemperie
es procurar colorear un vuelo
con la voz velada
es abrigarse con una frazada de nieve
en la profundidad de una noche sin Dios.
Abandonarte
es abandonarme
al gatillo lacerante de la razón.
Abandonar tus ojos
es dejar una huella
supurante de sombra
inclinándose en un abismo
que des-contiene al cosmos.
Abandonar tus formas
es incendiar la vastedad
que entre-abre la luna
al vestirse de amanecer
para desorientar su desnudez.
Abandonar la sensual obscenidad de la sangre
es olvidar estremecerse
es contenerse en un atajo
que presagia una cerradura blanda
desmayándose sobre un desierto apagado.
Abandonar tu amor
es esquivar las manos de un niño
ardiendo sin descanso a la intemperie
es procurar colorear un vuelo
con la voz velada
es abrigarse con una frazada de nieve
en la profundidad de una noche sin Dios.
Abandonarte
es abandonarme
al gatillo lacerante de la razón.
Publicada en Contakto, Máximo Paz - Nº 10 - 5/1992
A través de las escaleras
Los hombres
contienen siderales huecos
en sus mentes
Huecos negros
como pozos negros
como aljibes calcinados del otoño
Huecos que bordean
Algunos los contemplan
con ojos rebosantes de pavor
Otros estiran un paso
y paralizan su impulso
Algunos retroceden
y petrifican sus cuerpos
Otros se caen
y sólo algunos se arrojan
Hay quienes quedan
como gotas patinando
por la noche de un paraguas
Pero también están
los que siguen arrojándose
tras los colores
tras unos ojos
tras los sueños
tras la nada
tras-tocando cada hueco en abismo
En abismo que nombra
con un verbo atemporal
como los broches
que se sostienen
de las ropas pesadas
que cabecean al viento.
Los hombres
contienen siderales huecos
en sus mentes
Huecos negros
como pozos negros
como aljibes calcinados del otoño
Huecos que bordean
Algunos los contemplan
con ojos rebosantes de pavor
Otros estiran un paso
y paralizan su impulso
Algunos retroceden
y petrifican sus cuerpos
Otros se caen
y sólo algunos se arrojan
Hay quienes quedan
como gotas patinando
por la noche de un paraguas
Pero también están
los que siguen arrojándose
tras los colores
tras unos ojos
tras los sueños
tras la nada
tras-tocando cada hueco en abismo
En abismo que nombra
con un verbo atemporal
como los broches
que se sostienen
de las ropas pesadas
que cabecean al viento.
Publicada en Contakto, Máximo Paz - Nº 11 - 6/1992
Estremecidas
Inconstante
Constante
Inconstantemente
Constantemente
Cobrizo cielo
Llovizna sin espalda
Jardines celestes tiñendo
remolinos
Y en la calma
sólo quedan refucilos
trayendo a mi piel
trazos acariciantes de sol
humedecidos en la trastienda
de este laberinto
Hay dos cartas
con palabras escondidas,
como un llanto
y mis manos entre tinta
estremecidas
Yo quiero hallar un sitio
donde dejar de contestar
no sea ya respuesta
Sobre la mesa
descansa un signo con
pancita, amarillento
un bar para beber sólo grapas grises
un avión violáceo de espuma
que jamás caerá
y una sarta de nubes que
proyectan mi corazón, lleno de luz
Si quiero para girar
es otro ojal, otro rodar
A tus ojos
sé que un día entraré
sin pronunciar amor
sin siquiera ya mi voz
hasta dar al recodo
remendado
que nos fuga la agonía
Déjame desnudarme
en el refugio oscuro
que extrañas al doblar
Preso de un presagio, sólo un
presagio, sólo eso
Aguardo un anochecer
en un bolsillo agujereado
donde adormecen mares sin olas
para enloquecer
sin desesperar
sin tristezas
casi sin gritar
A las dos de la mañana
todo es inmenso
y aunque no te escriba
ni vierta tu mesura
a este rio desordenado de hoy
El Amor siempre
bordeará la deriva de mi cuerpo
Mirar tus ojos sin escalas,
atrapados por las imágenes
desiguales de este mundo
Ya no media el frío
ni siquiera tengo brisa
para mirar cuando no estás
Un papelito desolado
se derrumba en secreto por las calles
donde se adormece
sin saber que los perros están mudos
Inconstante
Constante
Inconstantemente
Constantemente
Cobrizo cielo
Llovizna sin espalda
Jardines celestes tiñendo
remolinos
Y en la calma
sólo quedan refucilos
trayendo a mi piel
trazos acariciantes de sol
humedecidos en la trastienda
de este laberinto
Hay dos cartas
con palabras escondidas,
como un llanto
y mis manos entre tinta
estremecidas
Yo quiero hallar un sitio
donde dejar de contestar
no sea ya respuesta
Sobre la mesa
descansa un signo con
pancita, amarillento
un bar para beber sólo grapas grises
un avión violáceo de espuma
que jamás caerá
y una sarta de nubes que
proyectan mi corazón, lleno de luz
Si quiero para girar
es otro ojal, otro rodar
A tus ojos
sé que un día entraré
sin pronunciar amor
sin siquiera ya mi voz
hasta dar al recodo
remendado
que nos fuga la agonía
Déjame desnudarme
en el refugio oscuro
que extrañas al doblar
Preso de un presagio, sólo un
presagio, sólo eso
Aguardo un anochecer
en un bolsillo agujereado
donde adormecen mares sin olas
para enloquecer
sin desesperar
sin tristezas
casi sin gritar
A las dos de la mañana
todo es inmenso
y aunque no te escriba
ni vierta tu mesura
a este rio desordenado de hoy
El Amor siempre
bordeará la deriva de mi cuerpo
Mirar tus ojos sin escalas,
atrapados por las imágenes
desiguales de este mundo
Ya no media el frío
ni siquiera tengo brisa
para mirar cuando no estás
Un papelito desolado
se derrumba en secreto por las calles
donde se adormece
sin saber que los perros están mudos
Publicada en Contakto, Máximo Paz - Nº 12/13 - 8/1992
El tiempo
Los relojes dormitan a deshora
y el tiempo se esparce en cielos de mandarinas.
Y la lluvia
es sólo un puñado de agua
si no cae en tí.
Y el sol
amarillo incendiario
si no se adhiere en tu pelo.
Y el mundo
infame cadalso
si no rutila en tus ojos.
Y Ariel
sólo un nombre
si no asaltan tus labios.
Pero la tarde es un farol sin querosén
que se queda en el recuerdo
como una queja que arrastra el viento
desde el pecho inclinado del sur.
Y los relojes se fraguan de horas
y el tiempo son dos curvas verticales.
Y la lluvia es un títere extasiado
que estremece lo añejo y alucina a las calles.
Y el sol, un niño sonriente
atropellando diagramas, colores y fases.
Y la noche, harapiento pájaro de luz
y su velo misterio que vuelve
desde una herida que cierra.
Y el mundo, todo una promesa
todo un deseo
y una esperanza que entibia.
Y Ariel, un andén sombrío
que tu cuerpo intimida hasta amanecer.
Y es una dicha existir
arriesgando el corazón en tí.
Los relojes dormitan a deshora
y el tiempo se esparce en cielos de mandarinas.
Y la lluvia
es sólo un puñado de agua
si no cae en tí.
Y el sol
amarillo incendiario
si no se adhiere en tu pelo.
Y el mundo
infame cadalso
si no rutila en tus ojos.
Y Ariel
sólo un nombre
si no asaltan tus labios.
Pero la tarde es un farol sin querosén
que se queda en el recuerdo
como una queja que arrastra el viento
desde el pecho inclinado del sur.
Y los relojes se fraguan de horas
y el tiempo son dos curvas verticales.
Y la lluvia es un títere extasiado
que estremece lo añejo y alucina a las calles.
Y el sol, un niño sonriente
atropellando diagramas, colores y fases.
Y la noche, harapiento pájaro de luz
y su velo misterio que vuelve
desde una herida que cierra.
Y el mundo, todo una promesa
todo un deseo
y una esperanza que entibia.
Y Ariel, un andén sombrío
que tu cuerpo intimida hasta amanecer.
Y es una dicha existir
arriesgando el corazón en tí.
Publicada en Contakto, Máximo Paz - Nº 14 - 9/1992
Un impulso
Un impulso
Una pisada
Un remolino
Una marea
Arrasando un rostro común
de mediodía
de mandado
También
el bleizer destiñe
el taco rechina
hasta una bicicleta se revienta,
se contamina
Las hormigas
cavan hendijas absurdas
pertrechando un cruce vecinal
Un chorro de nafta
calma dos cuerpos
Trescientas tres mil casas
derriten el abismo
Siempre
existe una silueta ahorcada
a tres cuadras del cielo
a tres pasos de una panadería
Ya no soporto
los puñetazos de mi cuerpo
los temblores de mis ojos
la soberbia de mis dedos
Ya no soporto
vestirme para vivir
y saludar sonriente en la avenida
Quién aguanta un diario del 3000
Desde dónde se sostiene tanta atrocidad
El hombre solo juega al ya-pe-yu
De dónde sacamos tanto arrojo, tanta mueca
Eternizas de fuego las manos, los ojos,
los dientes
cada esquina de mi cuerpo
Una mujer
abre una rueda licuada de espuma
abre una palabra imparable
cierra un pespunte cachado de sol
cierra una noche que no tiene voz
Deseo
el brillo inmedible que derrumba por tu piel
el inocente tatuaje que prolongas en la
oscuridad
Cuando mi cuerpo
se reviente entre la luna
pincelará el color de tu silencio
Ya no quiero más vivir
envuelto en el saco de tu adiós
Una rueda de niños
tiembla bruscamente
se muere de amor
Y nosotros trabajamos los postigos
Sólo nombramos lo que asume formas
Tendremos que informarnos
para desformar una forma que nombre el
abandono
y dejar de arrojarnos este balde inesquivo
de muerte
Un impulso
Una pisada
Un remolino
Una marea
Arrasando un rostro común
de mediodía
de mandado
También
el bleizer destiñe
el taco rechina
hasta una bicicleta se revienta,
se contamina
Las hormigas
cavan hendijas absurdas
pertrechando un cruce vecinal
Un chorro de nafta
calma dos cuerpos
Trescientas tres mil casas
derriten el abismo
Siempre
existe una silueta ahorcada
a tres cuadras del cielo
a tres pasos de una panadería
Ya no soporto
los puñetazos de mi cuerpo
los temblores de mis ojos
la soberbia de mis dedos
Ya no soporto
vestirme para vivir
y saludar sonriente en la avenida
Quién aguanta un diario del 3000
Desde dónde se sostiene tanta atrocidad
El hombre solo juega al ya-pe-yu
De dónde sacamos tanto arrojo, tanta mueca
Eternizas de fuego las manos, los ojos,
los dientes
cada esquina de mi cuerpo
Una mujer
abre una rueda licuada de espuma
abre una palabra imparable
cierra un pespunte cachado de sol
cierra una noche que no tiene voz
Deseo
el brillo inmedible que derrumba por tu piel
el inocente tatuaje que prolongas en la
oscuridad
Cuando mi cuerpo
se reviente entre la luna
pincelará el color de tu silencio
Ya no quiero más vivir
envuelto en el saco de tu adiós
Una rueda de niños
tiembla bruscamente
se muere de amor
Y nosotros trabajamos los postigos
Sólo nombramos lo que asume formas
Tendremos que informarnos
para desformar una forma que nombre el
abandono
y dejar de arrojarnos este balde inesquivo
de muerte
Publicada en Contakto, Máximo Paz - Nº 16 - 11/1992
Día dieciocho
Un espejo virgen
destella mis venas
y vandaliza fraseos de la aurora.
En esta habitación inválida
oprimida de vacíos
que rastrea su furia hasta borrarse
una imagen flota como un trueno.
La ciudad entreteje una mueca vibrante
falseada de secretos
mientras el cielo
se asume en una gota
y enciende una colisión
que estremece la calma.
Me asfixia la ausencia
de cosas invisibles.
Un perfume
deshilacha una forma de mujer
dejando siluetas infalibles
……………………………….azulinas quemadas
criminales como recuerdos que no rezan.
Algo se disuelve en los ruidos
perfilando sobre un banco astillado
una fiereza que nos amontona la boca
a las tinieblas de un caño
…………………………………..ya gris
violentas como llantos de canes.
Algo de mi se agita en un andén
mientras allí
la arena urde una crucifixión lila en mis pies
y dónde estoy?
Creo en lo ridículo
en la herida de los días.
Tenía los ojos tan solo para ver
pero rastrear la tarde de tu gesto
………………………………………………..de tu nombre
………………………………………………..de tu brillo
con esta furia que habla de otras cosas
derroca risas sobre el sexo
y siento un goce como de vos.
Hay un fervor de tu boca
en las aguas negras de estas hojas
y círculos así
y aullidos inaudibles
como los saltos de un muerto.
A quince de vos
y dieciocho de allí
una palabra cuelga en un costado
y no sé cerca o lejos de qué
mi cuerpo se lleva hasta el silencio
y preso
…………………..preso en nada
………………...........................tu imagen se carga
………………...........................y apaga lo extenso
Un espejo virgen
destella mis venas
y vandaliza fraseos de la aurora.
En esta habitación inválida
oprimida de vacíos
que rastrea su furia hasta borrarse
una imagen flota como un trueno.
La ciudad entreteje una mueca vibrante
falseada de secretos
mientras el cielo
se asume en una gota
y enciende una colisión
que estremece la calma.
Me asfixia la ausencia
de cosas invisibles.
Un perfume
deshilacha una forma de mujer
dejando siluetas infalibles
……………………………….azulinas quemadas
criminales como recuerdos que no rezan.
Algo se disuelve en los ruidos
perfilando sobre un banco astillado
una fiereza que nos amontona la boca
a las tinieblas de un caño
…………………………………..ya gris
violentas como llantos de canes.
Algo de mi se agita en un andén
mientras allí
la arena urde una crucifixión lila en mis pies
y dónde estoy?
Creo en lo ridículo
en la herida de los días.
Tenía los ojos tan solo para ver
pero rastrear la tarde de tu gesto
………………………………………………..de tu nombre
………………………………………………..de tu brillo
con esta furia que habla de otras cosas
derroca risas sobre el sexo
y siento un goce como de vos.
Hay un fervor de tu boca
en las aguas negras de estas hojas
y círculos así
y aullidos inaudibles
como los saltos de un muerto.
A quince de vos
y dieciocho de allí
una palabra cuelga en un costado
y no sé cerca o lejos de qué
mi cuerpo se lleva hasta el silencio
y preso
…………………..preso en nada
………………...........................tu imagen se carga
………………...........................y apaga lo extenso
Publicada en Contakto, Máximo Paz - Nº 18/19/20 - 3/1993
Cubo
¿Quién arrastra suelas por el zaguán muerto de la noche?
¿Quién descerraja sobre la nuca del viento fogonazos de terror?
Una marioneta borronea un cubo de talco
y crispa una baliza en el cadáver de un hada encerada
Las uñas enloquecidas del otoño
están abriendo un delirio de caballos
Erguido en una esfera de espejos
un vestido de mujer
arrima una dulce guillotina
a la órbita de las pesadillas
Un perfume
………………………Un libro negro
………………………………………………..¿también una pregunta?
¿Quién arrastra suelas por el zaguán muerto de la noche?
¿Quién descerraja sobre la nuca del viento fogonazos de terror?
Una marioneta borronea un cubo de talco
y crispa una baliza en el cadáver de un hada encerada
Las uñas enloquecidas del otoño
están abriendo un delirio de caballos
Erguido en una esfera de espejos
un vestido de mujer
arrima una dulce guillotina
a la órbita de las pesadillas
Un perfume
………………………Un libro negro
………………………………………………..¿también una pregunta?
Publicada en Contakto, Máximo Paz - Nº 24/25 - 8/1993
Pobladores de la desolación
un delicado temblor,
un roce húmedo,
así las formas de otra brisa,
y los cuerpos idos, sombras de otros,
ocasos como espuelas en la frente dormida
fuiste el nombre de mi caída
no ella,
………….tú o estabas en la esperanza inútil
hay un costado en la lluvia,
el ropaje extasiado de un piano,
tus huellas donde barro la profundidad
tus manos eran frágiles,
vapor, tinta, figura,
la sentida constelación donde salto
en el derrumbe con bueyes en la espalda
cada temblor goteaba una palabra
hasta su hueco, y luego otra y otra,
y así el silencio,
o luz mutilada, sin rastros,
sin fuego o verdor
tenías una forma más en la ternura,
una vuelta donde girar semejaba a mi madre
dejabas arder el empedrado del abismo,
la celada del goteo,
tu desnuda caminaba en los párpados del niño
que ya no mira,
……………………..sólo llora como un dios
en el aljibe del temblor
recojo el agua imaginada,
froto mi rostro y soy vos.
un delicado temblor,
un roce húmedo,
así las formas de otra brisa,
y los cuerpos idos, sombras de otros,
ocasos como espuelas en la frente dormida
fuiste el nombre de mi caída
no ella,
………….tú o estabas en la esperanza inútil
hay un costado en la lluvia,
el ropaje extasiado de un piano,
tus huellas donde barro la profundidad
tus manos eran frágiles,
vapor, tinta, figura,
la sentida constelación donde salto
en el derrumbe con bueyes en la espalda
cada temblor goteaba una palabra
hasta su hueco, y luego otra y otra,
y así el silencio,
o luz mutilada, sin rastros,
sin fuego o verdor
tenías una forma más en la ternura,
una vuelta donde girar semejaba a mi madre
dejabas arder el empedrado del abismo,
la celada del goteo,
tu desnuda caminaba en los párpados del niño
que ya no mira,
……………………..sólo llora como un dios
en el aljibe del temblor
recojo el agua imaginada,
froto mi rostro y soy vos.
Publicada en Enlace, Máximo Paz - Nº 1 - 10/1994
Temporal
…………….Rueda de huesario
en la estepa plural del desencuentro
en la margen amarilla del relámpago
………………………………………………………que silva entre perdido
y libre del negro río de la quietumbre
……………………………………………………..atolladero de lámparas
………………………..albergue de vagones disueltos en lumbre y memoria.
Posada en el atril de la penumbra
la mujer aún
…………………….pesa desnuda
………………………………………..sobre el alambre imperial
que fuerza yegüerío cósmico errante.
El tajo del espejo
……………………………orna pueril el traje astral
………………………………………………………………………..que afiebra
………………..y tiembla hablante.
…………….Rueda de huesario
en la estepa plural del desencuentro
en la margen amarilla del relámpago
………………………………………………………que silva entre perdido
y libre del negro río de la quietumbre
……………………………………………………..atolladero de lámparas
………………………..albergue de vagones disueltos en lumbre y memoria.
Posada en el atril de la penumbra
la mujer aún
…………………….pesa desnuda
………………………………………..sobre el alambre imperial
que fuerza yegüerío cósmico errante.
El tajo del espejo
……………………………orna pueril el traje astral
………………………………………………………………………..que afiebra
………………..y tiembla hablante.
Poetas – Comisión Comunal de Cultura - Máximo Paz
Sendero
Los ojos estropeados en toda desmesura,
puestos quizás a jadear la noche improbable de los pasos,
que deja un huellar inverso y vano
sobre el telar tramado por el adobe
………………………………………………donde habitó el conversar,
el deslizarse sobre el harapo versátil de los árboles
que exceden la membrana del sueño,
amoldando luz a la vigilia,
…………………………………………para usurpar el rostro caro del hacedor cabrero,
y disgregar la cama fritada en la olla del día
………………………………………en el agua morada
………………………………………en el ambular sagrado
………………………………………en la estrofa paralela
………………………………………en el plano arisco
en donde disuade su fulgor
la obcecada boca del río.
Los ojos estropeados en toda desmesura,
puestos quizás a jadear la noche improbable de los pasos,
que deja un huellar inverso y vano
sobre el telar tramado por el adobe
………………………………………………donde habitó el conversar,
el deslizarse sobre el harapo versátil de los árboles
que exceden la membrana del sueño,
amoldando luz a la vigilia,
…………………………………………para usurpar el rostro caro del hacedor cabrero,
y disgregar la cama fritada en la olla del día
………………………………………en el agua morada
………………………………………en el ambular sagrado
………………………………………en la estrofa paralela
………………………………………en el plano arisco
en donde disuade su fulgor
la obcecada boca del río.
Poetas – Comisión Comunal de Cultura
15 de enero de 2011
Barcarola
Pablo Neruda
Si solamente me tocaras el corazón,
si solamente pusieras tu boca en mi corazón,
tu fina boca, tus dientes,
si pusieras tu lengua como una flecha roja
allí donde mi corazón polvoriento golpea,
si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando,
sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas de tren con sueño,
como aguas vacilantes,
como el otoño en hojas,
como sangre,
con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo,
sonando como sueños o ramas o lluvias,
o bocinas de puerto triste;
si tú soplaras en mi corazón, cerca del mar,
como un fantasma blanco,
al borde de la espuma,
en mitad del viento,
como un fantasma desencadenado, a la orilla del mar, llorando.
Como ausencia extendida, como campana súbita,
el mar reparte el sonido del corazón,
lloviendo, atardeciendo, en una costa sola:
la noche cae sin duda,
y su lúgubre azul de estandarte en naufragio
se puebla de planetas de plata enronquecida.
Y suena el corazón como un caracol agrio,
llama, oh mar, oh lamento, oh derretido espanto
esparcido en desgracias y olas desvencijadas:
de lo sonoro el mar acusa
sus sombras recostadas, sus amapolas verdes.
Si existieras de pronto, en una costa lúgubre,
rodeada por el día muerto,
frente a una nueva noche,
llena de olas,
y soplaras en mi corazón de miedo frío,
soplaras en la sangre sola de mi corazón,
soplaras en su movimiento de paloma con llamas,
sonarían sus negras sílabas de sangre,
crecerían sus incesantes aguas rojas,
y sonaría, sonaría a sombras,
sonaría como la muerte,
llamaría como un tubo lleno de viento o llanto
o una botella echando espanto a borbotones.
Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas
y la lluvia entraría por tus ojos abiertos
a preparar el llanto que sordamente encierras,
y las alas negras del mar girarían en torno
de ti, con grandes garras, y graznidos, y vuelos.
¿Quieres ser fantasma que sople, solitario,
cerca del mar su estéril, triste instrumento?
Si solamente llamaras,
su prolongado són, su maléfico pito,
su orden de olas heridas,
alguien vendría acaso,
alguien vendría,
desde las cimas de las islas, desde el fondo rojo del mar,
alguien vendría, alguien vendría.
Alguien vendría, sopla con furia,
que suene como sirena de barco roto,
como lamento,
como un relincho en medio de la espuma y la sangre,
como un agua feroz mordiéndose y sonando.
En la estación marina
su caracol de sombra circula como un grito,
los pájaros del mar lo desestiman y huyen,
sus listas de sonido, sus lúgubres barrotes
se levantan a orillas del océano solo.
Si solamente me tocaras el corazón,
si solamente pusieras tu boca en mi corazón,
tu fina boca, tus dientes,
si pusieras tu lengua como una flecha roja
allí donde mi corazón polvoriento golpea,
si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando,
sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas de tren con sueño,
como aguas vacilantes,
como el otoño en hojas,
como sangre,
con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo,
sonando como sueños o ramas o lluvias,
o bocinas de puerto triste;
si tú soplaras en mi corazón, cerca del mar,
como un fantasma blanco,
al borde de la espuma,
en mitad del viento,
como un fantasma desencadenado, a la orilla del mar, llorando.
Como ausencia extendida, como campana súbita,
el mar reparte el sonido del corazón,
lloviendo, atardeciendo, en una costa sola:
la noche cae sin duda,
y su lúgubre azul de estandarte en naufragio
se puebla de planetas de plata enronquecida.
Y suena el corazón como un caracol agrio,
llama, oh mar, oh lamento, oh derretido espanto
esparcido en desgracias y olas desvencijadas:
de lo sonoro el mar acusa
sus sombras recostadas, sus amapolas verdes.
Si existieras de pronto, en una costa lúgubre,
rodeada por el día muerto,
frente a una nueva noche,
llena de olas,
y soplaras en mi corazón de miedo frío,
soplaras en la sangre sola de mi corazón,
soplaras en su movimiento de paloma con llamas,
sonarían sus negras sílabas de sangre,
crecerían sus incesantes aguas rojas,
y sonaría, sonaría a sombras,
sonaría como la muerte,
llamaría como un tubo lleno de viento o llanto
o una botella echando espanto a borbotones.
Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas
y la lluvia entraría por tus ojos abiertos
a preparar el llanto que sordamente encierras,
y las alas negras del mar girarían en torno
de ti, con grandes garras, y graznidos, y vuelos.
¿Quieres ser fantasma que sople, solitario,
cerca del mar su estéril, triste instrumento?
Si solamente llamaras,
su prolongado són, su maléfico pito,
su orden de olas heridas,
alguien vendría acaso,
alguien vendría,
desde las cimas de las islas, desde el fondo rojo del mar,
alguien vendría, alguien vendría.
Alguien vendría, sopla con furia,
que suene como sirena de barco roto,
como lamento,
como un relincho en medio de la espuma y la sangre,
como un agua feroz mordiéndose y sonando.
En la estación marina
su caracol de sombra circula como un grito,
los pájaros del mar lo desestiman y huyen,
sus listas de sonido, sus lúgubres barrotes
se levantan a orillas del océano solo.
Residencias (1935-1947)
9 de enero de 2011
Altazor
Vicente Huidobro
Prefacio
…Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.
…Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata.
…Mi padre era ciego y sus manos eran más admirables que la noche.
…Amo la noche, sombrero de todos los días.
…La noche, la noche del día, del día al día siguiente.
…Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer. Tenía cabellos color de bandera y ojos llenos de navíos lejanos.
…Una tarde cogí mi paracaídas y dije: «Entre una estrella y dos golondrinas». He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae.
…Mi madre bordaba lágrimas desiertas en los primeros arcos iris.
…Y ahora mi paracaídas cae de sueño en sueño por los espacios de la muerte.
…El primer día encontré un pájaro desconocido que me dijo: «Si yo fuera dromedario no tendría sed. ¿Qué hora es?» Bebió las gotas de rocío de mis cabellos, me lanzó tres miradas y media y se alejó diciendo: «Adiós», con su pañuelo soberbio. Hacia las dos, aquel día, encontré un precioso aeroplano, lleno de escamas y caracoles. Buscaba un rincón del cielo donde guarecerse de la lluvia.
…Allá lejos, todos los barcos anclados, en la tinta de la aurora. De pronto, comenzaron a desprenderse, uno a uno, arrastrando como pabellón jirones de aurora incontestable.
…Junto con marcharse los últimos, la aurora desapareció tras algunas olas desmesuradamente infladas.
…Entonces oí hablar al Creador, sin nombre, que es un simple hueco en el vacío, hermoso como un ombligo.
…«Hice un gran ruido y este ruido formó el océano y las olas del océano».
…Este ruido irá siempre pegado a las olas del mar y las olas del mar irán siempre pegadas a él, como los sellos en las tarjetas postales.
…Después tejí un largo bramante de rayos luminosos para coser los días uno a uno; los días que tienen un oriente legítimo o reconstituido, pero indiscutible.
…Después tracé la geografía de la tierra y las líneas de la mano.
…Después bebí un poco de coñac (a causa de la hidrografía).
…Después creé la boca y los labios de la boca, para aprisionar las sonrisas equívocas, y los dientes de la boca, para violar las groserías que nos vienen a la boca.
…«Creé la lengua de la boca que los hombres desviaron de su rol, haciéndola aprender a hablar... a ella, ella, la bella nadadora, desviada para siempre de su rol acuático y puramente acariciador».
…Mi paracaídas empezó a caer vertiginosamente. Tal es la fuerza de atracción de la muerte y del sepulcro abierto.
…Podéis creerlo, la tumba tiene más poder que los ojos de la amada. La tumba abierta con todos sus imanes. Y esto te lo digo a ti, a ti que cuando sonríes haces pensar en el comienzo del mundo.
…Mi paracaídas se enredó con una estrella apagada que seguía su órbita concienzudamente, como si ignorara la inutilidad de sus esfuerzos.
…Y aprovechando este reposo bien ganado, comencé a llenar con profundos pensamientos las casillas de mi tablero:
…«Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía».
…«Se debe escribir en una lengua que no sea materna».
…«Los cuatro puntos cardinales son tres; el sur y el norte».
…«Un poema es una cosa que será».
…«Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser».
…«Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser».
…«Huye del sublime externo si no quieres morir aplastado por el viento».
…«Si yo, no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco».
…Tomo mi paracaídas, y del borde de mi estrella en marcha me lanzo a la atmósfera del último suspiro.
…Ruedo interminablemente sobre las rocas de los sueños, ruedo entre las nubes de la muerte.
…Encuentro a la Virgen sentada en una rosa, y me dice:
…«Mira mis manos: son transparentes como las bombillas eléctricas. ¿Ves los filamentos de donde corre la sangre de mi luz intacta?»
…«Mira mi aureola. Tiene algunas saltaduras, lo que prueba mi ancianidad».
…«Soy la Virgen, la Virgen sin mancha de tinta humana, la única que no lo sea a medias, y soy la capitana de las otras once mil que estaban en verdad demasiado restauradas».
…«Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes».
…«Digo siempre adiós, y me quedo».
…«Ámame, hijo mío, pues adoro tu poesía y te enseñaré proezas aéreas».
…«Tengo tanta necesidad de ternura, besa mis cabellos, los he lavado esta mañana en las nubes del alba y ahora quiero dormirme sobre el colchón de la neblina intermitente».
…«Mis miradas son un alambre en el horizonte para el descanso de las golondrinas.
…«Ámame».
…Me puse de rodillas en el espacio circular y la Virgen se elevó y vino a sentarse en mi paracaídas.
…Me dormí y recité entonces mis más hermosos poemas.
…Las llamas de mi poesía secaron los cabellos de la Virgen, que me dijo gracias y se alejó, sentada sobre su rosa blanca.
…Y heme aquí, solo, como el pequeño huérfano de los naufragios anónimos.
…Ah, qué hermoso... qué hermoso.
…Veo las montañas, los ríos, las selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles. …Veo la noche y el día y el eje en que se juntan.
…Ah, ah, soy Altazor, el gran poeta, sin caballo que coma alpiste, ni caliente su garganta con claro de luna, sino con mi pequeño paracaídas como un quitasol sobre los planetas.
…De cada gota del sudor de mi frente hice nacer astros, que os dejo la tarea de bautizar como a botellas de vino.
…Lo veo todo, tengo mi cerebro forjado en lenguas de profeta.
…La montaña es el suspiro de Dios, ascendiendo en termómetro hinchado hasta tocar los pies de la amada.
…Aquel que todo lo ha visto, que conoce todos los secretos sin ser Walt Whitman, pues jamás he tenido una barba blanca como las bellas enfermeras y los arroyos helados.
…Aquel que oye durante la noche los martillos de los monederos falsos, que son solamente astrónomos activos.
…Aquel que bebe el vaso caliente de la sabiduría después del diluvio obedeciendo a las pajamas y que conoce la ruta de la fatiga, la estela hirviente que dejan los barcos.
…Aquel que conoce los almacenes de recuerdos y de bellas estaciones olvidadas.
…Él, el pastor de aeroplanos, el conductor de las noches extraviadas y de los ponientes amaestrados hacia los polos únicos.
…Su queja es semejante a una red parpadeante de aerolitos sin testigo.
…El día se levanta en su corazón y él baja los párpados para hacer la noche del reposo agrícola.
…Lava sus manos en la mirada de Dios, y peina su cabellera como la luz y la cosecha de esas flacas espigas de la lluvia satisfecha.
…Los gritos se alejan como un rebaño sobre las lomas cuando las estrellas duermen después de una noche de trabajo continuo.
…El hermoso cazador frente al bebedero celeste para los pájaros sin corazón.
…Sé triste tal cual las gacelas ante el infinito y los meteoros, tal cual los desiertos sin mirajes.
…Hasta la llegada de una boca hinchada de besos para la vendimia del destierro.
…Sé triste, pues ella te espera en un rincón de este año que pasa.
…Está quizá al extremo de tu canción próxima y será bella como la cascada en libertad y rica como la línea ecuatorial.
…Sé triste, más triste que la rosa, la bella jaula de nuestras miradas y de las abejas sin experiencia.
…La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.
…Vamos cayendo, cayendo de nuestro cenit a nuestro nadir, y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo.
…Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo, caerás del cenit al nadir porque ése es tu destino, tu miserable destino. Y mientras de más alto caigas, más alto será el rebote, más larga tu duración en la memoria de la piedra.
…Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo.
…Ah mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte.
…¿Habéis oído? Ése es el ruido siniestro de los pechos cerrados.
…Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera. Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán.
…Hombre, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el vértigo.
…Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el imán del abismo.
…Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en un parasubidas maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador.
…¿Qué esperas?
…Mas he ahí el secreto del Tenebroso que olvidó sonreír.
...Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable.
6 de noviembre de 2010
Canto I
Altazor ¿por qué perdiste tu primera serenidad?
¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa
Con la espada en la mano?
¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios?
¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser?
Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir
¿Quién hizo converger tus pensamientos al cruce de todos los vientos del dolor?
Se rompió el diamante de tus sueños en un mar de estupor
Estás perdido Altazor
Solo en medio del universo
Solo como una nota que florece en las alturas del vacío
No hay bien no hay mal ni verdad ni orden ni belleza
¿En dónde estás Altazor?
La nebulosa de la angustia pasa como un río
Y me arrastra según la ley de las atracciones
La nebulosa en olores solidificada huye su propia soledad
Siento un telescopio que me apunta como un revólver
La cola de un cometa me azota el rostro y pasa relleno de eternidad
Buscando infatigable un lago quieto en donde refrescar su tarea ineludible
Altazor morirás Se secará tu voz y será invisible
La tierra seguirá girando sobre su órbita precisa
Temerosa de un traspiés como el equilibrista sobre el alambre que ata las miradas del pavor
En vano buscas ojo enloquecido
No hay puerta de salida y el viento desplaza los planetas
Piensas que no importa caer eternamente si se logra escapar
¿No ves que vas cayendo ya?
Limpia tu cabeza de prejuicio y moral
Y si queriendo alzarte nada has alcanzado
Déjate caer sin parar tu caída sin miedo al fondo de la sombra
Sin miedo al enigma de ti mismo
Acaso encuentres una luz sin noche
Perdida en las grietas de los precipicios
Cae
…Cae eternamente
Cae al fondo del infinito
Cae al fondo del tiempo
Cae al fondo de ti mismo
Cae lo más bajo que se pueda caer
Cae sin vértigo
A través de todos los espacios y todas las edades
A través de todas las almas de todos los anhelos y todos los naufragios
Cae y quema al pasar los astros y los mares
Quema los ojos que te miran y los corazones que te aguardan
Quema el viento con tu voz
El viento que se enreda en tu voz
Y la noche que tiene frío en su gruta de huesos
Cae en infancia
Cae en vejez
Cae en lágrima
Cae en risas
Cae en música sobre el universo
Cae de tu cabeza a tus pies
Cae de tus pies a tu cabeza
Cae del mar a la fuente
Cae al último abismo del silencio
Como el barco que se hunde apagando sus luces
Todo se acabó
El mar antropófago golpea la puerta de las rocas despiadadas
Los perros ladran a las horas que se mueren
Y el cielo escucha el paso de las estrellas que se alejan
Estás solo
Y vas a la muerte derecho como un iceberg que se desprende del polo
Cae la noche buscando su corazón en el océano
La mirada se agranda como los torrentes
Y en tanto que las olas se dan vuelta
La luna niño de luz se escapa de alta mar
Mira este cielo lleno
Más rico que los arroyos de las minas
Cielo lleno de estrellas que esperan el bautismo
Todas esas estrellas salpicaduras de un astro de piedra lanzado en las aguas eternas
No saben lo que quieren ni si hay redes ocultas más allá
Ni qué mano lleva las riendas
Ni qué pecho sopla el viento sobre ellas
Ni saben si no hay mano y no hay pecho
Las montañas de pesca
Tienen la altura de mis deseos
Y yo arrojo fuera de la noche mis últimas angustias
Que los pájaros cantando dispersan por el mundo
Reparad el motor del alba
En tanto me siento al borde de mis ojos
Para asistir a la entrada de las imágenes
Soy yo Altazor
Altazor
Encerrado en la jaula de su destino
En vano me aferro a los barrotes de la evasión posible
Una flor cierra el camino
Y se levantan como la estatua de las llamas
La evasión imposible
Más débil marcho con mis ansias
Que un ejército sin luz en medio de emboscadas
Abrí los ojos en el siglo
En que moría el cristianismo
Retorcido en su cruz agonizante
Ya va a dar el último suspiro
¿Y mañana qué pondremos en el sitio vacío?
Pondremos un alba o un crepúsculo
¿Y hay que poner algo acaso?
La corona de espinas
Chorreando sus últimas estrellas se marchita
Morirá el cristianismo que no ha resuelto ningún problema
Que sólo ha enseñado plegarias muertas
Muere después de dos mil años de existencia
Un cañoneo enorme pone punto final a la era cristiana
El Cristo quiere morir acompañado de millones de almas
Hundirse con sus templos
Y atravesar la muerte con un cortejo inmenso
Mil aeroplanos saludan la nueva era
Ellos son los oráculos y las banderas
Hace seis meses solamente
Dejé la ecuatorial recién cortada
En la tumba guerrera del esclavo paciente
Corona de piedad sobre la estupidez humana
Soy yo que estoy hablando en este año de 1919
Es el invierno
Ya la Europa enterró todos sus muertos
Y un millar de lágrimas hacen una sola cruz de nieve
Mirad esas estepas que sacuden las manos
Millones de obreros han comprendido al fin
Y levantan al cielo sus banderas de aurora
Venid venid os esperamos porque sos la esperanza
La única esperanza
La última esperanza
Soy yo Altazor el doble de mí mismo
El que se mira obrar y se ríe del otro frente a frente
El que cayó de las alturas de su estrella
Y viajó veinticinco años
Colgado al paracaídas de sus propios prejuicios
Soy yo Altazor el del ansia infinita
Del hambre eterno y descorazonado
Carne labrada por arados de angustia
¿Cómo podré dormir mientras haya adentro tierras desconocidas?
Problemas
Misterios que se cuelgan a mi pecho
Estoy solo
La distancia que va de cuerpo a cuerpo
Es tan grande como la que hay de alma a alma
Solo
……Solo
…………Solo
Estoy solo parado en la punta del año que agoniza
El universo se rompe en olas a mis pies
Los planetas giran en torno a mi cabeza
Y me despeinan al pasar con el viento que desplazan
Sin dar un respuesta que llene los abismos
Ni sentir este anhelo fabuloso que busca en la fauna del cielo
Un ser materno donde se duerma el corazón
Un lecho a la sombra del torbellino de enigmas
Una mano que acaricie los latidos de la fiebre
Dios diluido en la nada y el todo
Dios todo y nada
Dios en las palabras y en los gestos
Dios mental
Dios aliento
Dios joven Dios viejo
Dios pútrido
……………lejano y cerca
Dios amasado a mi congoja
Sigamos cultivando en el cerebro las tierras del error
Sigamos cultivando las tierras veraces en el pecho
Sigamos
Siempre igual como ayer mañana y luego y después
No
No puede ser Cambiemos nuestra suerte
Quememos nuestra carne en los ojos del alba
Bebamos la tímida lucidez de la muerte
La lucidez polar de la muerte
Canta el caos al caos que tiene pecho de hombre
Llora de eco en eco por todo el universo
Rodando con sus mitos entre alucinaciones
Angustia de vacío en alta fiebre
Amarga conciencia del vano sacrificio
De la experiencia inútil del fracaso celeste
Del ensayo perdido
Y aún después que el hombre haya desaparecido
Que hasta su recuerdo se queme en la hoguera del tiempo
Quedará un gusto a dolor en la atmósfera terrestre
Tantos siglos respirada por miserables pechos plañideros
Quedará en el espacio la sombra siniestra
De una lágrima inmensa
Y una voz perdida aullando desolada
Nada nada nada
No
No puede ser
Consumamos el placer
Agotemos la vida en la vida
Muera la muerte infiltrada de rapsodias langorosas
Infiltrada de pianos tenues y banderas cambiantes como crisálidas
Las rocas de la muerte se quejan al borde del mundo
El viento arrastra sus florescencias amargas
Y el desconsuelo de las primaveras que no pueden nacer
Todas son trampas
…………………...trampas del espíritu
Transfusiones eléctricas de sueño y realidad
Oscuras lucideces de esta larga desesperación petrificada en soledad
Vivir vivir en tinieblas
Entre cadenas de anhelos tiránicos collares de gemidos
Y un eterno viajar en los adentros de sí mismo
Con dolor de límites constantes y vergüenza de ángel estropeado
Burla de un dios nocturno
Rodar rodar rotas las antenas en medio del espacio
Entre mares alados y auroras estancadas
Yo estoy aquí de pie ante vosotros
En nombre de una idiota ley proclamadora
De la conservación de las especies
Inmunda ley
Villana ley arraigada a los sexos ingenuos
Por esa ley primera trampa de la inconciencia
El hombre se desgarra
Y se rompe en aullidos mortales por todos los poros de su tierra
Yo estoy aquí de pie entre vosotros
Se me caen las ansias al vacío
Se me caen los gritos a la nada
Se me caen al caos las blasfemias
Perro del infinito trotando entre astros muertos
Perro lamiendo estrellas y recuerdos de estrella
Perro lamiendo tumbas
Quiero la eternidad como una paloma en mis manos
Todo ha de alejarse en la muerte esconderse en la muerte
Yo tú él nosotros vosotros ellos
Ayer hoy mañana
Pasto en las fauces del insaciable olvido
Pasto para la rumia eterna del caos incansable
Justicia ¿qué has hecho de mí Vicente Huidobro?
Se me cae el dolor de la lengua y las alas marchitas
Se me caen los dedos muertos uno a uno
¿Qué has hecho de mi voz cargada de pájaros en el atardecer
La voz que me dolía como sangre?
Dadme el infinito como una flor para mis manos
Seguir
No. Basta ya
Seguir cargado de mundos de países de ciudades
Muchedumbres aullidos
Cubierto de climas hemisferios ideas recuerdos
Entre telarañas de sepulcros y planetas conscientes
Seguir del dolor al dolor del enigma al enigma
Del dolor de la piedra al dolor de la planta
Porque todo es dolor
Dolor de batalla y miedo de no ser
Lazos de dolor atan la tierra al cielo las aguas a la tierra
Y los mundos galopan en órbitas de angustia
Pensando en la sorpresa
La latente emboscada en todos los rincones del espacio
Me duelen los pies como ríos de piedra
¿Qué has hecho de mis pies?
¿Qué has hecho de esta bestia universal
De este animal errante?
Esta rata en delirio que trepa las montañas
Sobre un himno boreal o alarido de tierra
Sucio de tierra y llanto
de tierra y sangre
Azotado de espinas y los ojos en cruz
La conciencia es amargura
La inteligencia es decepción
Solo en las afueras de la vida
Se puede plantar una pequeña ilusión
Ojos ávidos de lágrimas hirviendo
Labios ávidos de mayores lamentos
Manos enloquecidas de palpar tinieblas
Buscando más tinieblas
Y esta amargura que se pasea por los huesos
Y este entierro en mi memoria
Este entierro que se alarga en mi memoria
Este largo entierro que atraviesa todos los días mi memoria
Seguir
No
Que se rompa el andamio de los huesos
Que se derrumben las vigas del cerebro
Y arrastre el huracán los trozos a la nada al otro lado
En donde el viento azota a Dios
En donde aún resuene mi violín gutural
Acompañando el piano póstumo del Juicio Final
Eres tú tú el ángel caído
La caída eterna sobre la muerte
La caída sin fin de muerte en muerte
Embruja el universo con tu voz
Aférrate a tu voz embrujador del mundo
Cantando como un ciego perdido en la eternidad
Anda en mi cerebro una gramática dolorosa y brutal
La matanza continua de conceptos internos
Y una última aventura de esperanzas celestes
Un desorden de estrellas imprudentes
Caídas de los sortilegios sin refugio
Todo lo que se esconde y nos incita con imanes fatales
Lo que se esconde en las frías regiones de lo invisible
O en la ardiente tempestad de nuestro cráneo
La eternidad se vuelve sendero de flor
Para el regreso de espectros y problemas
Para el miraje sediento de las nuevas hipótesis
Que rompen el espejo de la magia posible
Liberación, ¡Oh! si liberación de todo
De la propia memoria que nos posee
De las profundas vísceras que saben lo que saben
A causa de estas heridas que nos atan al fondo
Y nos quiebran los gritos de las alas
La magia y el ensueño liman los barrotes
La poesía llora en la punta del alma
Y acrece la inquietud mirando nuevos muros
Alzados de misterio en misterio
Entre minas de mixtificación que abren sus heridas
Con el ceremonial inagotable del alba conocida
Todo en vano
Dadme la llave de los sueños cerrados
Dadme la llave del naufragio
Dadme una certeza de raíces en horizonte quieto
Un descubrimiento que no huya a cada paso
O dadme un bello naufragio verde
Un milagro que ilumine el fondo de nuestros mares íntimos
Como el barco que se hunde sin apagar sus luces
Liberado de este trágico silencio entonces
En mi propia tempestad
Desafiaré al vacío
Sacudiré la nada con blasfemias y gritos
Hasta que caiga un rayo de castigo ansiado
Trayendo a mis tinieblas el clima del paraíso
¿Por qué soy prisionero de esta trágica busca?
¿Qué es lo que me llama y se esconde
Me sigue me grita por mi nombre
Y cuando vuelvo el rostro y alargo las manos de los ojos
Me echa encima una niebla tenaz como la noche de los astros ya muertos?
Sufro me revuelco en la angustia
Sufro desde que era nebulosa
Y traigo desde entonces este dolor primordial en las células
Este peso en las alas
Esta piedra en el canto
Dolor de ser isla
Angustia subterránea
Angustia cósmica
Poliforme angustia anterior a mi vida
Y que la sigue como una marcha militar
Y que irá más allá
Hasta el otro lado de la periferia universal
Consciente
Inconsciente
Deforme
Sonora
Sonora como el fuego
El fuego que me quema el carbón interno y el alcohol de los ojos
Soy una orquesta trágica
Un concepto trágico
Soy trágico como los versos que punzan en las sienes y no pueden salir
Arquitectura fúnebre
Matemática fatal y sin esperanza alguna
Capas superpuestas de dolor misterioso
Capas superpuestas de ansias mortales
Subsuelos de intuiciones fabulosas
Siglos siglos que vienen gimiendo en mis venas
Siglos que se balancean en mi canto
Que agonizan en mi voz
Porque mi voz es solo canto y sólo puede salir en canto
La cuna de mi lengua se metió en el vacío
Anterior a los tiempos
Y guardará eternamente el ritmo primero
El ritmo que hace nacer los mundos
Soy la voz del hombre que resuena en los cielos
Que reniega y maldice
Y pide cuentas de por qué y para qué
Soy todo el hombre
El hombre herido por quién sabe quién
Por una flecha perdida del caos
Humano terreno desmesurado
Sí desmesurado y lo proclamo sin miedo
Desmesurado porque no soy burgués ni raza fatigada
Soy bárbaro tal vez
Desmesurado enfermo
Bárbaro limpio de rutinas y caminos marcados
No acepto vuestras sillas de seguridades cómodas
Soy el ángel salvaje que cayó una mañana
En vuestras plantaciones de preceptor
Poeta
Antipoeta
Culto
Anticulto
Animal metafísico cargado de congojas
Animal espontáneo directo sangrando sus problemas
Solitario como una paradoja
Paradoja fatal
Flor de contradicciones bailando un fox-trot
Sobre el sepulcro de Dios
Sobre el bien y el mal
Soy un pecho que grita y un cerebro que sangra
Soy un temblor de tierra
Los sismógrafos señalan mi paso por el mundo
Crujen las ruedas de la tierra
Y voy andando a caballo en mi muerte
Voy pegado a mi muerte como un pájaro al cielo
Como una fecha en el árbol que crece
Como el nombre en la carta que envío
Voy pegado a mi muerte
Voy por la vida pegado a mi muerte
Apoyado en el bastón de mi esqueleto
El sol nace en mi ojo derecho y se pone en mi ojo izquierdo
En mi infancia una infancia ardiente como un alcohol
Me sentaba en los caminos de la noche
A escuchar la elocuencia de las estrellas
Y la oratoria del árbol
Ahora la indiferencia nieva en la tarde de mi alma
Rómpanse en espigas las estrellas
Pártase la luna en mil espejos
Vuelva el árbol al nido de su almendra
Sólo quiero saber por qué
Por qué
Por qué
Soy protesta y araño el infinito con mis garras
Y grito y gimo con miserables gritos oceánicos
El eco de mi voz hacer tronar el caos
Soy desmesurado cósmico
Las piedras las plantas las montañas
Me saludan Las abejas las ratas
Los leones y las águilas
Los astros los crepúsculos las albas
Los ríos y las selvas me preguntan
¿Qué tal cómo está usted?
Y mientras los astros y las olas tengan algo que decir
Será por mi boca que hablarán a los hombres
Que Dios sea Dios
O Satán sea Dios
O ambos sean miedo nocturna ignorancia
Lo mismo da
Que sea la Vía Láctea
O una procesión que asciende en pos de la verdad
Hoy me es igual
Traedme una hora que vivir
Traedme un amor pescado por la oreja
Y echadlo aquí a morir ante mis ojos
Que yo caiga por el mundo a toda máquina
Que yo corra por el universo a toda estrella
Que me hunda o me eleve
Lanzado sin piedad entre planetas y catástrofes
Señor Dios si tú existes es a mí a quien lo debes
Matad la horrible duda
Y la espantosa lucidez
Hombre con los ojos abiertos en la noche
Hasta el fin de los siglos
Enigma asco de los instintos contagiosos
Como las campanas de la exaltación
Pajarero de luces muertas que andan con pies de espectro
Con los pies indulgentes del arroyo
Que se llevan las nubes y cambia de país
En el tapiz del cielo se juega nuestra suerte
Allí donde mueren las horas
El pesado cortejo de las horas que golpean el mundo
Se juega nuestra alma
Y la suerte que se vuela todas las mañanas
Sobre las nubes con los ojos llenos de lágrimas
Sangra la herida de las últimas creencias
Cuando el fusil desconsolado del humano refugio
Descuelga los pájaros del cielo
Mírate allí animal eterno desnudo de nombre
Junto al abrevadero de tus límites propios
Bajo el alba benigna
Que zurce el tejido de las mareas
Mira a lo lejos viene la cadena de hombres
Saliendo de la usina de ansias iguales
Mordidos por la misma eternidad
Por el mismo huracán de vagabundas fascinaciones
Cada uno trae su palabra informe
Y los pies atados a su estrella propia
Las máquinas avanzan en la noche del diamante fatal
Avanza el desierto con sus olas sin vida
Pasan las montañas pasan los camellos
Como la historia de las guerras antiguas
Allá va la cadena de hombres entre fuegos ilusos
Hacia el párpado tumbal
Después de mi muerte un día
El mundo será pequeño a las gentes
Plantarán continentes sobre los mares
Se harán islas en el cielo
Habrá un gran puente de metal en torno de la tierra
Como los anillos construidos en Saturno
Habrá ciudades grandes como un país
Gigantescas ciudades del porvenir
En donde el hombre-hormiga será una cifra Un número que se mueve y sufre y baila
(Un poco de amor a veces como un arpa que hace olvidar la vida)
Jardines de tomates y repollos
Los parques públicos plantados de árboles frutales
No hay carne que comer el planeta es estrecho
Y las máquinas mataron el último animal
Árboles frutales en todos los caminos
Lo aprovechable sólo lo aprovechable
Ah la hermosa vida que preparan las fábricas
La horrible indiferencia de los astros sonrientes
Refugio de la música
Que huye de las manos de los últimos ciegos
Angustia angustia de lo absoluto y de la perfección
Angustia desolada que atraviesa las órbitas perdidas
Contradictorios ritmos quiebran el corazón
En mi cabeza cada cabello piensa otra cosa
Un hastío invade el hueco que va del alba al poniente
Un bostezo color mundo y carne
Color espíritu avergonzado de irrealizables cosas
Lucha entre la piel y el sentimiento de una dignidad bebida y no otorgada
Nostalgia de ser barro y piedra o Dios
Vértigo de la nada cayendo de sombra en sombra
Inutilidad de los esfuerzos fragilidad del sueño
Ángel expatriado de la cordura
¿Por qué hablas Quién te pide que hables?
Revienta pesimista mas revienta en silencio
Cómo se reirán los hombres de aquí a mil años
Hombre perro que aúllas a tu propia noche
Delincuente de tu alma
El hombre de mañana se burlará de ti
Y de tus gritos petrificados goteando estalactitas
¿Quién eres tú habitante de este diminuto cadáver estelar?
¿Qué son tus náuseas de infinito y tu ambición de eternidad?
Átomo desterrado de sí mismo con puertas y ventanas de luto
¿De dónde vienes a dónde vas?
¿Quién se preocupa de tu planeta?
Inquietud miserable
Despojo del desprecio que por ti sentiría
Un habitante de Betelgeuse
Veintinueve millones de veces más grande que tu sol
Hablo porque soy protesta insulto y mueca de dolor
Sólo creo en los climas de la pasión
Sólo deben hablar los que tienen el corazón clarividente
La lengua a alta frecuencia
Buzos de la verdad y la mentira
Cansados de pasear sus linternas en los laberintos de la nada
En la cueva de alternos sentimientos
El dolor es lo único eterno
Y nadie podrá reír ante el vacío
¿Qué me importa la burla del hombre-hormiga
Ni la del habitante de otros astros más grandes?
Y yo no sé de ellos ni ellos saben de mí
Yo sé de mi vergüenza de la vida de mi asco celular
De la mentira abyecta de todo cuanto edifican los hombres
Los pedestales de aire de sus leyes e ideales
Dadme dadme pronto un llano de silencio
Un llano despoblado como los ojos de los muertos
¿Robinsón por qué volviste de tu isla?
De la isla de tus obras y tus sueños privados
La isla de ti mismo rica de tus actos
Sin leyes ni abdicación ni compromisos
Sin control de ojo intruso
Ni mano extraña que rompa los encantos
¿Robinsón cómo es posible que volvieras de tu isla?
Malhaya el que mire con ojos de muerte
Malhaya el que vea el resorte que todo lo mueve
Una borrasca dentro de la risa
Una agonía de sol adentro de la risa
Matad al pesimista de pupila enlutada
Al que lleva un féretro en el cerebro
Todo es nuevo cuando se mira con ojos nuevos
Oigo una voz idiota entre algas de ilusión
Boca parasitaria aún de la esperanza
Idos lejos de aquí restos de playas moribundas
Mas si buscáis descubrimientos
Tierras irrealizables más allá de los cielos
Vegetante obsesión de musical congoja
Volvamos al silencio
Restos de playas fúnebres
¿A qué buscáis el faro poniente
Vestido de su propia cabellera
Como la reina de los circos?
Volvamos al silencio
Al silencio de las palabras que vienen del silencio
Al silencio de las hostias donde se mueren los profetas
Con la llaga del flanco
Cauterizada por algún relámpago
Las palabras con fiebre y vértigo interno
Las palabras del poeta dan un mareo celeste
Dan una enfermedad de nubes
Contagioso infinito de planetas errantes
Epidemia de rosas en la eternidad
Abrid la boca para recibir la hostia de la palabra herida
La hostia angustiada y ardiente que me nace no se sabe dónde
Que viene de más lejos que mi pecho
La catarata delicada de oro en libertad
Correr de río sin destino como aerolitos al azar
Una columna se alza en la punta de la voz
Y la noche se sienta en la columna
Yo poblaré para mil años los sueños de los hombres
Y os daré un poema lleno de corazón
En el cual me despedazaré por todos lados
Una lágrima caerá de unos ojos
Como algo enviado sobre la tierra
Cuando veas como una herida profetiza
Y reconozcas la carne desgraciada
El pájaro cegado en la catástrofe celeste
Encontrado en mi pecho solitario y sediento
En tanto yo me alejo tras los barcos magnéticos
Vagabundo como ellos
Y más triste que un cortejo de caballos sonámbulos
Hay palabras que tienen sombra de árbol
Otras que tienen atmósfera de astros
Hay vocablos que tienen fuego de rayos
Y que incendian donde caen
Otros que se congelan en la lengua y se rompen al salir
Como esos cristales helados y fatídicos
Hay palabras con imanes que atraen los tesoros del abismo
Otras que se descargan como vagones sobre el alma
Altazor desconfía de las palabras
Desconfía del ardid ceremonioso
Y de la poesía
Trampas
………..Trampas de luz y cascadas lujosas
Trampas de perla y de lámpara acuática
Anda como los ciegos con sus ojos de piedra
Presintiendo el abismo a todo paso
Mas no temas de mí que mi lenguaje es otro
No trato de hacer feliz ni desgraciado a nadie
Ni descolgar banderas de los pechos
Ni dar anillos de planetas
Ni hacer satélites de mármol en torno a un talismán ajeno
Quiero darte una música de espíritu
Música mía de esta cítara plantada en mi cuerpo
Música que hace pensar en el crecimiento de los árboles
Y estalla en luminarias dentro del sueño.
Yo hablo en nombre de un astro por nadie conocido
Hablo en una lengua mojada en mares no nacidos
Con una voz llena de eclipses y distancias
Solemne como un combate de estrellas o galeras lejanas
Una voz que se desfonda en la noche de las rocas
Una voz que da la vista a los ciegos atentos
Los ciegos escondidos al fondo de las casas
Como al fondo de sí mismos
Los veleros que parten a distribuir mi alma por el mundo
Volverán convertidos en pájaros
Una hermosa mañana alta de muchos metros
Alta como el árbol cuyo fruto es el sol
Una mañana frágil y rompible
A la hora en que las flores se lavan la cara
Y los últimos sueños huyen por las ventanas
Tanta exaltación para arrastrar los cielos a la lengua
El infinito se instala en el nido del pecho
Todo se vuelve presagio
……………………………ángel entonces
El cerebro se torna sistro revelador
Y la hora huye despavorida por los ojos
Los pájaros grabados en el cenit no cantan
El día se suicida arrojándose al mar
Un barco vestido de luces se aleja tristemente
Y al fondo de las olas un pez escucha el paso de los hombres
Silencio la tierra va a dar a luz un árbol
La muerte se ha dormido en el cuello de un cisne
Y cada pluma tiene un distinto temblor
Ahora que Dios se sienta sobre la tempestad
Que pedazos de cielos caen y se enredan en la selva
Y que el tifón despeina las barbas del pirata
Silencio la tierra va a dar a luz un árbol
Tengo cartas secretas en la caja del cráneo
Tengo un carbón doliente en el fondo del pecho
Y conduzco mi pecho a la boca
Y la boca a la puerta del sueño
El mundo se me entra por los ojos
Se me entra por las manos se me entra por los pies
Me entra por la boca y se me sale
En insectos celestes o nubes de palabras por los poros
Silencio la tierra va a dar a luz un árbol
Mis ojos en la gruta de la hipnosis
Mastican el universo que me atraviesa como un túnel
Un escalofrío de pájaro me sacude los hombros
Escalofrío de alas y olas interiores
Escalas de olas y alas en la sangre
Se rompen las amarras de las venas
Y se salta afuera de la carne
Se sale de las puertas de la tierra
Entre palomas espantadas
Habitante de tu destino
¿Por qué quieres salir de tu destino?
¿Por qué quieres romper los lazos de tu estrella
Y viajar solitario en los espacios
Y caer a través de tu cuerpo de tu cenit a tu nadir?
No quiero ligaduras de astro ni de viento
Ligaduras de luna buenas son para el mar y las mujeres
Dadme mis violines de vértigo insumiso
Mi libertad de música escapada
No hay peligro en la noche pequeña encrucijada
Ni enigma sobre el alma
La palabra electrizada de sangre y corazón
Es el gran paracaídas y el pararrayos de Dios
Habitante de tu destino
Pegado a tu camino como roca
Viene la hora del sortilegio resignado
Abre la mano de tu espíritu
El magnético dedo
En donde el anillo de la serenidad adolescente
Se posará cantando como el canario pródigo
Largos años ausente
Silencio
…………Se oye el pulso del mundo como nunca pálido
La tierra acaba de alumbrar un árbol
¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa
Con la espada en la mano?
¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios?
¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser?
Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir
¿Quién hizo converger tus pensamientos al cruce de todos los vientos del dolor?
Se rompió el diamante de tus sueños en un mar de estupor
Estás perdido Altazor
Solo en medio del universo
Solo como una nota que florece en las alturas del vacío
No hay bien no hay mal ni verdad ni orden ni belleza
¿En dónde estás Altazor?
La nebulosa de la angustia pasa como un río
Y me arrastra según la ley de las atracciones
La nebulosa en olores solidificada huye su propia soledad
Siento un telescopio que me apunta como un revólver
La cola de un cometa me azota el rostro y pasa relleno de eternidad
Buscando infatigable un lago quieto en donde refrescar su tarea ineludible
Altazor morirás Se secará tu voz y será invisible
La tierra seguirá girando sobre su órbita precisa
Temerosa de un traspiés como el equilibrista sobre el alambre que ata las miradas del pavor
En vano buscas ojo enloquecido
No hay puerta de salida y el viento desplaza los planetas
Piensas que no importa caer eternamente si se logra escapar
¿No ves que vas cayendo ya?
Limpia tu cabeza de prejuicio y moral
Y si queriendo alzarte nada has alcanzado
Déjate caer sin parar tu caída sin miedo al fondo de la sombra
Sin miedo al enigma de ti mismo
Acaso encuentres una luz sin noche
Perdida en las grietas de los precipicios
Cae
…Cae eternamente
Cae al fondo del infinito
Cae al fondo del tiempo
Cae al fondo de ti mismo
Cae lo más bajo que se pueda caer
Cae sin vértigo
A través de todos los espacios y todas las edades
A través de todas las almas de todos los anhelos y todos los naufragios
Cae y quema al pasar los astros y los mares
Quema los ojos que te miran y los corazones que te aguardan
Quema el viento con tu voz
El viento que se enreda en tu voz
Y la noche que tiene frío en su gruta de huesos
Cae en infancia
Cae en vejez
Cae en lágrima
Cae en risas
Cae en música sobre el universo
Cae de tu cabeza a tus pies
Cae de tus pies a tu cabeza
Cae del mar a la fuente
Cae al último abismo del silencio
Como el barco que se hunde apagando sus luces
Todo se acabó
El mar antropófago golpea la puerta de las rocas despiadadas
Los perros ladran a las horas que se mueren
Y el cielo escucha el paso de las estrellas que se alejan
Estás solo
Y vas a la muerte derecho como un iceberg que se desprende del polo
Cae la noche buscando su corazón en el océano
La mirada se agranda como los torrentes
Y en tanto que las olas se dan vuelta
La luna niño de luz se escapa de alta mar
Mira este cielo lleno
Más rico que los arroyos de las minas
Cielo lleno de estrellas que esperan el bautismo
Todas esas estrellas salpicaduras de un astro de piedra lanzado en las aguas eternas
No saben lo que quieren ni si hay redes ocultas más allá
Ni qué mano lleva las riendas
Ni qué pecho sopla el viento sobre ellas
Ni saben si no hay mano y no hay pecho
Las montañas de pesca
Tienen la altura de mis deseos
Y yo arrojo fuera de la noche mis últimas angustias
Que los pájaros cantando dispersan por el mundo
Reparad el motor del alba
En tanto me siento al borde de mis ojos
Para asistir a la entrada de las imágenes
Soy yo Altazor
Altazor
Encerrado en la jaula de su destino
En vano me aferro a los barrotes de la evasión posible
Una flor cierra el camino
Y se levantan como la estatua de las llamas
La evasión imposible
Más débil marcho con mis ansias
Que un ejército sin luz en medio de emboscadas
Abrí los ojos en el siglo
En que moría el cristianismo
Retorcido en su cruz agonizante
Ya va a dar el último suspiro
¿Y mañana qué pondremos en el sitio vacío?
Pondremos un alba o un crepúsculo
¿Y hay que poner algo acaso?
La corona de espinas
Chorreando sus últimas estrellas se marchita
Morirá el cristianismo que no ha resuelto ningún problema
Que sólo ha enseñado plegarias muertas
Muere después de dos mil años de existencia
Un cañoneo enorme pone punto final a la era cristiana
El Cristo quiere morir acompañado de millones de almas
Hundirse con sus templos
Y atravesar la muerte con un cortejo inmenso
Mil aeroplanos saludan la nueva era
Ellos son los oráculos y las banderas
Hace seis meses solamente
Dejé la ecuatorial recién cortada
En la tumba guerrera del esclavo paciente
Corona de piedad sobre la estupidez humana
Soy yo que estoy hablando en este año de 1919
Es el invierno
Ya la Europa enterró todos sus muertos
Y un millar de lágrimas hacen una sola cruz de nieve
Mirad esas estepas que sacuden las manos
Millones de obreros han comprendido al fin
Y levantan al cielo sus banderas de aurora
Venid venid os esperamos porque sos la esperanza
La única esperanza
La última esperanza
Soy yo Altazor el doble de mí mismo
El que se mira obrar y se ríe del otro frente a frente
El que cayó de las alturas de su estrella
Y viajó veinticinco años
Colgado al paracaídas de sus propios prejuicios
Soy yo Altazor el del ansia infinita
Del hambre eterno y descorazonado
Carne labrada por arados de angustia
¿Cómo podré dormir mientras haya adentro tierras desconocidas?
Problemas
Misterios que se cuelgan a mi pecho
Estoy solo
La distancia que va de cuerpo a cuerpo
Es tan grande como la que hay de alma a alma
Solo
……Solo
…………Solo
Estoy solo parado en la punta del año que agoniza
El universo se rompe en olas a mis pies
Los planetas giran en torno a mi cabeza
Y me despeinan al pasar con el viento que desplazan
Sin dar un respuesta que llene los abismos
Ni sentir este anhelo fabuloso que busca en la fauna del cielo
Un ser materno donde se duerma el corazón
Un lecho a la sombra del torbellino de enigmas
Una mano que acaricie los latidos de la fiebre
Dios diluido en la nada y el todo
Dios todo y nada
Dios en las palabras y en los gestos
Dios mental
Dios aliento
Dios joven Dios viejo
Dios pútrido
……………lejano y cerca
Dios amasado a mi congoja
Sigamos cultivando en el cerebro las tierras del error
Sigamos cultivando las tierras veraces en el pecho
Sigamos
Siempre igual como ayer mañana y luego y después
No
No puede ser Cambiemos nuestra suerte
Quememos nuestra carne en los ojos del alba
Bebamos la tímida lucidez de la muerte
La lucidez polar de la muerte
Canta el caos al caos que tiene pecho de hombre
Llora de eco en eco por todo el universo
Rodando con sus mitos entre alucinaciones
Angustia de vacío en alta fiebre
Amarga conciencia del vano sacrificio
De la experiencia inútil del fracaso celeste
Del ensayo perdido
Y aún después que el hombre haya desaparecido
Que hasta su recuerdo se queme en la hoguera del tiempo
Quedará un gusto a dolor en la atmósfera terrestre
Tantos siglos respirada por miserables pechos plañideros
Quedará en el espacio la sombra siniestra
De una lágrima inmensa
Y una voz perdida aullando desolada
Nada nada nada
No
No puede ser
Consumamos el placer
Agotemos la vida en la vida
Muera la muerte infiltrada de rapsodias langorosas
Infiltrada de pianos tenues y banderas cambiantes como crisálidas
Las rocas de la muerte se quejan al borde del mundo
El viento arrastra sus florescencias amargas
Y el desconsuelo de las primaveras que no pueden nacer
Todas son trampas
…………………...trampas del espíritu
Transfusiones eléctricas de sueño y realidad
Oscuras lucideces de esta larga desesperación petrificada en soledad
Vivir vivir en tinieblas
Entre cadenas de anhelos tiránicos collares de gemidos
Y un eterno viajar en los adentros de sí mismo
Con dolor de límites constantes y vergüenza de ángel estropeado
Burla de un dios nocturno
Rodar rodar rotas las antenas en medio del espacio
Entre mares alados y auroras estancadas
Yo estoy aquí de pie ante vosotros
En nombre de una idiota ley proclamadora
De la conservación de las especies
Inmunda ley
Villana ley arraigada a los sexos ingenuos
Por esa ley primera trampa de la inconciencia
El hombre se desgarra
Y se rompe en aullidos mortales por todos los poros de su tierra
Yo estoy aquí de pie entre vosotros
Se me caen las ansias al vacío
Se me caen los gritos a la nada
Se me caen al caos las blasfemias
Perro del infinito trotando entre astros muertos
Perro lamiendo estrellas y recuerdos de estrella
Perro lamiendo tumbas
Quiero la eternidad como una paloma en mis manos
Todo ha de alejarse en la muerte esconderse en la muerte
Yo tú él nosotros vosotros ellos
Ayer hoy mañana
Pasto en las fauces del insaciable olvido
Pasto para la rumia eterna del caos incansable
Justicia ¿qué has hecho de mí Vicente Huidobro?
Se me cae el dolor de la lengua y las alas marchitas
Se me caen los dedos muertos uno a uno
¿Qué has hecho de mi voz cargada de pájaros en el atardecer
La voz que me dolía como sangre?
Dadme el infinito como una flor para mis manos
Seguir
No. Basta ya
Seguir cargado de mundos de países de ciudades
Muchedumbres aullidos
Cubierto de climas hemisferios ideas recuerdos
Entre telarañas de sepulcros y planetas conscientes
Seguir del dolor al dolor del enigma al enigma
Del dolor de la piedra al dolor de la planta
Porque todo es dolor
Dolor de batalla y miedo de no ser
Lazos de dolor atan la tierra al cielo las aguas a la tierra
Y los mundos galopan en órbitas de angustia
Pensando en la sorpresa
La latente emboscada en todos los rincones del espacio
Me duelen los pies como ríos de piedra
¿Qué has hecho de mis pies?
¿Qué has hecho de esta bestia universal
De este animal errante?
Esta rata en delirio que trepa las montañas
Sobre un himno boreal o alarido de tierra
Sucio de tierra y llanto
de tierra y sangre
Azotado de espinas y los ojos en cruz
La conciencia es amargura
La inteligencia es decepción
Solo en las afueras de la vida
Se puede plantar una pequeña ilusión
Ojos ávidos de lágrimas hirviendo
Labios ávidos de mayores lamentos
Manos enloquecidas de palpar tinieblas
Buscando más tinieblas
Y esta amargura que se pasea por los huesos
Y este entierro en mi memoria
Este entierro que se alarga en mi memoria
Este largo entierro que atraviesa todos los días mi memoria
Seguir
No
Que se rompa el andamio de los huesos
Que se derrumben las vigas del cerebro
Y arrastre el huracán los trozos a la nada al otro lado
En donde el viento azota a Dios
En donde aún resuene mi violín gutural
Acompañando el piano póstumo del Juicio Final
Eres tú tú el ángel caído
La caída eterna sobre la muerte
La caída sin fin de muerte en muerte
Embruja el universo con tu voz
Aférrate a tu voz embrujador del mundo
Cantando como un ciego perdido en la eternidad
Anda en mi cerebro una gramática dolorosa y brutal
La matanza continua de conceptos internos
Y una última aventura de esperanzas celestes
Un desorden de estrellas imprudentes
Caídas de los sortilegios sin refugio
Todo lo que se esconde y nos incita con imanes fatales
Lo que se esconde en las frías regiones de lo invisible
O en la ardiente tempestad de nuestro cráneo
La eternidad se vuelve sendero de flor
Para el regreso de espectros y problemas
Para el miraje sediento de las nuevas hipótesis
Que rompen el espejo de la magia posible
Liberación, ¡Oh! si liberación de todo
De la propia memoria que nos posee
De las profundas vísceras que saben lo que saben
A causa de estas heridas que nos atan al fondo
Y nos quiebran los gritos de las alas
La magia y el ensueño liman los barrotes
La poesía llora en la punta del alma
Y acrece la inquietud mirando nuevos muros
Alzados de misterio en misterio
Entre minas de mixtificación que abren sus heridas
Con el ceremonial inagotable del alba conocida
Todo en vano
Dadme la llave de los sueños cerrados
Dadme la llave del naufragio
Dadme una certeza de raíces en horizonte quieto
Un descubrimiento que no huya a cada paso
O dadme un bello naufragio verde
Un milagro que ilumine el fondo de nuestros mares íntimos
Como el barco que se hunde sin apagar sus luces
Liberado de este trágico silencio entonces
En mi propia tempestad
Desafiaré al vacío
Sacudiré la nada con blasfemias y gritos
Hasta que caiga un rayo de castigo ansiado
Trayendo a mis tinieblas el clima del paraíso
¿Por qué soy prisionero de esta trágica busca?
¿Qué es lo que me llama y se esconde
Me sigue me grita por mi nombre
Y cuando vuelvo el rostro y alargo las manos de los ojos
Me echa encima una niebla tenaz como la noche de los astros ya muertos?
Sufro me revuelco en la angustia
Sufro desde que era nebulosa
Y traigo desde entonces este dolor primordial en las células
Este peso en las alas
Esta piedra en el canto
Dolor de ser isla
Angustia subterránea
Angustia cósmica
Poliforme angustia anterior a mi vida
Y que la sigue como una marcha militar
Y que irá más allá
Hasta el otro lado de la periferia universal
Consciente
Inconsciente
Deforme
Sonora
Sonora como el fuego
El fuego que me quema el carbón interno y el alcohol de los ojos
Soy una orquesta trágica
Un concepto trágico
Soy trágico como los versos que punzan en las sienes y no pueden salir
Arquitectura fúnebre
Matemática fatal y sin esperanza alguna
Capas superpuestas de dolor misterioso
Capas superpuestas de ansias mortales
Subsuelos de intuiciones fabulosas
Siglos siglos que vienen gimiendo en mis venas
Siglos que se balancean en mi canto
Que agonizan en mi voz
Porque mi voz es solo canto y sólo puede salir en canto
La cuna de mi lengua se metió en el vacío
Anterior a los tiempos
Y guardará eternamente el ritmo primero
El ritmo que hace nacer los mundos
Soy la voz del hombre que resuena en los cielos
Que reniega y maldice
Y pide cuentas de por qué y para qué
Soy todo el hombre
El hombre herido por quién sabe quién
Por una flecha perdida del caos
Humano terreno desmesurado
Sí desmesurado y lo proclamo sin miedo
Desmesurado porque no soy burgués ni raza fatigada
Soy bárbaro tal vez
Desmesurado enfermo
Bárbaro limpio de rutinas y caminos marcados
No acepto vuestras sillas de seguridades cómodas
Soy el ángel salvaje que cayó una mañana
En vuestras plantaciones de preceptor
Poeta
Antipoeta
Culto
Anticulto
Animal metafísico cargado de congojas
Animal espontáneo directo sangrando sus problemas
Solitario como una paradoja
Paradoja fatal
Flor de contradicciones bailando un fox-trot
Sobre el sepulcro de Dios
Sobre el bien y el mal
Soy un pecho que grita y un cerebro que sangra
Soy un temblor de tierra
Los sismógrafos señalan mi paso por el mundo
Crujen las ruedas de la tierra
Y voy andando a caballo en mi muerte
Voy pegado a mi muerte como un pájaro al cielo
Como una fecha en el árbol que crece
Como el nombre en la carta que envío
Voy pegado a mi muerte
Voy por la vida pegado a mi muerte
Apoyado en el bastón de mi esqueleto
El sol nace en mi ojo derecho y se pone en mi ojo izquierdo
En mi infancia una infancia ardiente como un alcohol
Me sentaba en los caminos de la noche
A escuchar la elocuencia de las estrellas
Y la oratoria del árbol
Ahora la indiferencia nieva en la tarde de mi alma
Rómpanse en espigas las estrellas
Pártase la luna en mil espejos
Vuelva el árbol al nido de su almendra
Sólo quiero saber por qué
Por qué
Por qué
Soy protesta y araño el infinito con mis garras
Y grito y gimo con miserables gritos oceánicos
El eco de mi voz hacer tronar el caos
Soy desmesurado cósmico
Las piedras las plantas las montañas
Me saludan Las abejas las ratas
Los leones y las águilas
Los astros los crepúsculos las albas
Los ríos y las selvas me preguntan
¿Qué tal cómo está usted?
Y mientras los astros y las olas tengan algo que decir
Será por mi boca que hablarán a los hombres
Que Dios sea Dios
O Satán sea Dios
O ambos sean miedo nocturna ignorancia
Lo mismo da
Que sea la Vía Láctea
O una procesión que asciende en pos de la verdad
Hoy me es igual
Traedme una hora que vivir
Traedme un amor pescado por la oreja
Y echadlo aquí a morir ante mis ojos
Que yo caiga por el mundo a toda máquina
Que yo corra por el universo a toda estrella
Que me hunda o me eleve
Lanzado sin piedad entre planetas y catástrofes
Señor Dios si tú existes es a mí a quien lo debes
Matad la horrible duda
Y la espantosa lucidez
Hombre con los ojos abiertos en la noche
Hasta el fin de los siglos
Enigma asco de los instintos contagiosos
Como las campanas de la exaltación
Pajarero de luces muertas que andan con pies de espectro
Con los pies indulgentes del arroyo
Que se llevan las nubes y cambia de país
En el tapiz del cielo se juega nuestra suerte
Allí donde mueren las horas
El pesado cortejo de las horas que golpean el mundo
Se juega nuestra alma
Y la suerte que se vuela todas las mañanas
Sobre las nubes con los ojos llenos de lágrimas
Sangra la herida de las últimas creencias
Cuando el fusil desconsolado del humano refugio
Descuelga los pájaros del cielo
Mírate allí animal eterno desnudo de nombre
Junto al abrevadero de tus límites propios
Bajo el alba benigna
Que zurce el tejido de las mareas
Mira a lo lejos viene la cadena de hombres
Saliendo de la usina de ansias iguales
Mordidos por la misma eternidad
Por el mismo huracán de vagabundas fascinaciones
Cada uno trae su palabra informe
Y los pies atados a su estrella propia
Las máquinas avanzan en la noche del diamante fatal
Avanza el desierto con sus olas sin vida
Pasan las montañas pasan los camellos
Como la historia de las guerras antiguas
Allá va la cadena de hombres entre fuegos ilusos
Hacia el párpado tumbal
Después de mi muerte un día
El mundo será pequeño a las gentes
Plantarán continentes sobre los mares
Se harán islas en el cielo
Habrá un gran puente de metal en torno de la tierra
Como los anillos construidos en Saturno
Habrá ciudades grandes como un país
Gigantescas ciudades del porvenir
En donde el hombre-hormiga será una cifra Un número que se mueve y sufre y baila
(Un poco de amor a veces como un arpa que hace olvidar la vida)
Jardines de tomates y repollos
Los parques públicos plantados de árboles frutales
No hay carne que comer el planeta es estrecho
Y las máquinas mataron el último animal
Árboles frutales en todos los caminos
Lo aprovechable sólo lo aprovechable
Ah la hermosa vida que preparan las fábricas
La horrible indiferencia de los astros sonrientes
Refugio de la música
Que huye de las manos de los últimos ciegos
Angustia angustia de lo absoluto y de la perfección
Angustia desolada que atraviesa las órbitas perdidas
Contradictorios ritmos quiebran el corazón
En mi cabeza cada cabello piensa otra cosa
Un hastío invade el hueco que va del alba al poniente
Un bostezo color mundo y carne
Color espíritu avergonzado de irrealizables cosas
Lucha entre la piel y el sentimiento de una dignidad bebida y no otorgada
Nostalgia de ser barro y piedra o Dios
Vértigo de la nada cayendo de sombra en sombra
Inutilidad de los esfuerzos fragilidad del sueño
Ángel expatriado de la cordura
¿Por qué hablas Quién te pide que hables?
Revienta pesimista mas revienta en silencio
Cómo se reirán los hombres de aquí a mil años
Hombre perro que aúllas a tu propia noche
Delincuente de tu alma
El hombre de mañana se burlará de ti
Y de tus gritos petrificados goteando estalactitas
¿Quién eres tú habitante de este diminuto cadáver estelar?
¿Qué son tus náuseas de infinito y tu ambición de eternidad?
Átomo desterrado de sí mismo con puertas y ventanas de luto
¿De dónde vienes a dónde vas?
¿Quién se preocupa de tu planeta?
Inquietud miserable
Despojo del desprecio que por ti sentiría
Un habitante de Betelgeuse
Veintinueve millones de veces más grande que tu sol
Hablo porque soy protesta insulto y mueca de dolor
Sólo creo en los climas de la pasión
Sólo deben hablar los que tienen el corazón clarividente
La lengua a alta frecuencia
Buzos de la verdad y la mentira
Cansados de pasear sus linternas en los laberintos de la nada
En la cueva de alternos sentimientos
El dolor es lo único eterno
Y nadie podrá reír ante el vacío
¿Qué me importa la burla del hombre-hormiga
Ni la del habitante de otros astros más grandes?
Y yo no sé de ellos ni ellos saben de mí
Yo sé de mi vergüenza de la vida de mi asco celular
De la mentira abyecta de todo cuanto edifican los hombres
Los pedestales de aire de sus leyes e ideales
Dadme dadme pronto un llano de silencio
Un llano despoblado como los ojos de los muertos
¿Robinsón por qué volviste de tu isla?
De la isla de tus obras y tus sueños privados
La isla de ti mismo rica de tus actos
Sin leyes ni abdicación ni compromisos
Sin control de ojo intruso
Ni mano extraña que rompa los encantos
¿Robinsón cómo es posible que volvieras de tu isla?
Malhaya el que mire con ojos de muerte
Malhaya el que vea el resorte que todo lo mueve
Una borrasca dentro de la risa
Una agonía de sol adentro de la risa
Matad al pesimista de pupila enlutada
Al que lleva un féretro en el cerebro
Todo es nuevo cuando se mira con ojos nuevos
Oigo una voz idiota entre algas de ilusión
Boca parasitaria aún de la esperanza
Idos lejos de aquí restos de playas moribundas
Mas si buscáis descubrimientos
Tierras irrealizables más allá de los cielos
Vegetante obsesión de musical congoja
Volvamos al silencio
Restos de playas fúnebres
¿A qué buscáis el faro poniente
Vestido de su propia cabellera
Como la reina de los circos?
Volvamos al silencio
Al silencio de las palabras que vienen del silencio
Al silencio de las hostias donde se mueren los profetas
Con la llaga del flanco
Cauterizada por algún relámpago
Las palabras con fiebre y vértigo interno
Las palabras del poeta dan un mareo celeste
Dan una enfermedad de nubes
Contagioso infinito de planetas errantes
Epidemia de rosas en la eternidad
Abrid la boca para recibir la hostia de la palabra herida
La hostia angustiada y ardiente que me nace no se sabe dónde
Que viene de más lejos que mi pecho
La catarata delicada de oro en libertad
Correr de río sin destino como aerolitos al azar
Una columna se alza en la punta de la voz
Y la noche se sienta en la columna
Yo poblaré para mil años los sueños de los hombres
Y os daré un poema lleno de corazón
En el cual me despedazaré por todos lados
Una lágrima caerá de unos ojos
Como algo enviado sobre la tierra
Cuando veas como una herida profetiza
Y reconozcas la carne desgraciada
El pájaro cegado en la catástrofe celeste
Encontrado en mi pecho solitario y sediento
En tanto yo me alejo tras los barcos magnéticos
Vagabundo como ellos
Y más triste que un cortejo de caballos sonámbulos
Hay palabras que tienen sombra de árbol
Otras que tienen atmósfera de astros
Hay vocablos que tienen fuego de rayos
Y que incendian donde caen
Otros que se congelan en la lengua y se rompen al salir
Como esos cristales helados y fatídicos
Hay palabras con imanes que atraen los tesoros del abismo
Otras que se descargan como vagones sobre el alma
Altazor desconfía de las palabras
Desconfía del ardid ceremonioso
Y de la poesía
Trampas
………..Trampas de luz y cascadas lujosas
Trampas de perla y de lámpara acuática
Anda como los ciegos con sus ojos de piedra
Presintiendo el abismo a todo paso
Mas no temas de mí que mi lenguaje es otro
No trato de hacer feliz ni desgraciado a nadie
Ni descolgar banderas de los pechos
Ni dar anillos de planetas
Ni hacer satélites de mármol en torno a un talismán ajeno
Quiero darte una música de espíritu
Música mía de esta cítara plantada en mi cuerpo
Música que hace pensar en el crecimiento de los árboles
Y estalla en luminarias dentro del sueño.
Yo hablo en nombre de un astro por nadie conocido
Hablo en una lengua mojada en mares no nacidos
Con una voz llena de eclipses y distancias
Solemne como un combate de estrellas o galeras lejanas
Una voz que se desfonda en la noche de las rocas
Una voz que da la vista a los ciegos atentos
Los ciegos escondidos al fondo de las casas
Como al fondo de sí mismos
Los veleros que parten a distribuir mi alma por el mundo
Volverán convertidos en pájaros
Una hermosa mañana alta de muchos metros
Alta como el árbol cuyo fruto es el sol
Una mañana frágil y rompible
A la hora en que las flores se lavan la cara
Y los últimos sueños huyen por las ventanas
Tanta exaltación para arrastrar los cielos a la lengua
El infinito se instala en el nido del pecho
Todo se vuelve presagio
……………………………ángel entonces
El cerebro se torna sistro revelador
Y la hora huye despavorida por los ojos
Los pájaros grabados en el cenit no cantan
El día se suicida arrojándose al mar
Un barco vestido de luces se aleja tristemente
Y al fondo de las olas un pez escucha el paso de los hombres
Silencio la tierra va a dar a luz un árbol
La muerte se ha dormido en el cuello de un cisne
Y cada pluma tiene un distinto temblor
Ahora que Dios se sienta sobre la tempestad
Que pedazos de cielos caen y se enredan en la selva
Y que el tifón despeina las barbas del pirata
Silencio la tierra va a dar a luz un árbol
Tengo cartas secretas en la caja del cráneo
Tengo un carbón doliente en el fondo del pecho
Y conduzco mi pecho a la boca
Y la boca a la puerta del sueño
El mundo se me entra por los ojos
Se me entra por las manos se me entra por los pies
Me entra por la boca y se me sale
En insectos celestes o nubes de palabras por los poros
Silencio la tierra va a dar a luz un árbol
Mis ojos en la gruta de la hipnosis
Mastican el universo que me atraviesa como un túnel
Un escalofrío de pájaro me sacude los hombros
Escalofrío de alas y olas interiores
Escalas de olas y alas en la sangre
Se rompen las amarras de las venas
Y se salta afuera de la carne
Se sale de las puertas de la tierra
Entre palomas espantadas
Habitante de tu destino
¿Por qué quieres salir de tu destino?
¿Por qué quieres romper los lazos de tu estrella
Y viajar solitario en los espacios
Y caer a través de tu cuerpo de tu cenit a tu nadir?
No quiero ligaduras de astro ni de viento
Ligaduras de luna buenas son para el mar y las mujeres
Dadme mis violines de vértigo insumiso
Mi libertad de música escapada
No hay peligro en la noche pequeña encrucijada
Ni enigma sobre el alma
La palabra electrizada de sangre y corazón
Es el gran paracaídas y el pararrayos de Dios
Habitante de tu destino
Pegado a tu camino como roca
Viene la hora del sortilegio resignado
Abre la mano de tu espíritu
El magnético dedo
En donde el anillo de la serenidad adolescente
Se posará cantando como el canario pródigo
Largos años ausente
Silencio
…………Se oye el pulso del mundo como nunca pálido
La tierra acaba de alumbrar un árbol
22 de junio de 2010
Amor constante más allá de la muerte
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desalentar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a la ley severa.
Alma a quién todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
Francisco de Quevedo
Elementos intrínsecos de la obra
Argumento
No hay narración de los hechos externos, sino una minuciosa descripción de estados de ánimo y de dudas íntimas. Carece, por lo tanto, de una línea argumental objetiva.
Organización del contenido
De acuerdo con la estructura tradicional del soneto barroco, Quevedo organiza su composición de la siguiente manera:
Primer cuarteto: presentación del problema (posibilidad constante de la muerte).
Segundo cuarteto: desarrolla lo anterior, contradiciéndolo (frente a esa muerte quedará, sin embargo, vivo el recuerdo).
Primer terceto: enumeración de los elementos vitales (almas, venas, médulas impregnadas de pasión amorosa). Aparecen los sujetos acompañados de sus proposiciones subordinadas adjetivas).
Segundo terceto: recuperación de esos elementos indicando su destino final (sobrepasarán la muerte por ese hálito amoroso que los animaba). Se consignan los predicados de los sujetos del primer terceto.
Por lo tanto, a lo largo de la composición existe una progresión de los elementos poéticos que alcanzan su clímax[1] en el terceto final.
Título
Se vincula con la intencionalidad que el poeta ha desarrollado en el soneto.
Género
Lírica. Este poema se encuadra dentro de las llamadas manifestaciones líricas puras, en donde la anécdota[2] es prácticamente nula, dejando paso a la libre expresión de los sentimientos personales del poeta. Por lo tanto, las referencias al mundo exterior son escasas.
Temas
El amor y la muerte enfrentados. La pasión amorosa significa una actitud de lucha y de rebeldía frente al olvido que representa la muerte.
Personajes
En este soneto, Quevedo no alude a la presencia de un personaje determinado, sino que, como en la mayor parte de las poesías amatorias, supone un yo lírico (el poeta) que hace partícipe al lector de su intimidad.
Marcos referenciales
Geográfico y social. No hay alusiones concretas.
Histórico. Tal como se ha señalado al hablar de su género, el mundo de símbolos y metáforas que inundan las manifestaciones líricas puras sitúa este tipo de composiciones fuera de un tiempo y un espacio definidos.
Espiritual. Envuelve al soneto un clima de profundo apasionamiento.
Idea central que surge de la obra
Se halla contenida en el título del soneto. El amor profundo y verdadero trasciende los límites de la existencia humana, dando sentido incluso a la muerte: serán cenizas, más tendrán sentido. / Polvo serán, más polvo enamorado. El amor aparece como posibilidad de resolver la angustiosa antinomia vida-muerte.
Aspectos formales
Versificación. La composición está escrita en verso, tal como corresponde a todas las obras del género.
Amor constante más allá de la muerte es un soneto de versos endecasílabos con rima consonante que responde a los cánones tradicionales: ABBA/ABBA/CDC/DCD.
Lengua
Metafórica.
Todo soneto está compuesto por sucesivas metáforas, con excepción del terceto final que hace referencia directa a elementos concretos: el cuerpo, la ceniza, el polvo.
En el plano sintáctico, la obra se caracteriza por la utilización casi constante del hipérbaton: Cerrar podrá mis ojos la postrera / sombra que me llevaré el blanco día, en lugar de la postrera sombra que me llevaré el blanco día podrá cerrar mis ojos.
En cuanto al vocabulario, Quevedo utiliza los términos corrientes en el siglo XVII: desatar (abandonar, desarraigar); hora (ahora); afán ansioso (deseo ansioso); lisonjera (que busca su propio placer); esotra (esta otra); la agua (el agua); humor (halo vital), medulas (médulas).
Estilo
Dentro de la poesía barroca, este soneto responde a los cánones propuestos por el conceptismo, escuela que Quevedo lleva hasta sus últimas consecuencias frente al culteranismo de Góngora. Bajo formas y palabras aparentemente sencillas, el estilo conceptista encierra conceptos de gran profundidad y difícil acceso.
Recursos estilísticos
- Técnica de la alusión y la elusión de conceptos: en su totalidad, el soneto apunta a una significación mayor que la aparente, debido a la multiplicidad de relaciones de los vocablos utilizados por Quevedo.
- Las proposiciones subordinadas contradicen en parte la aseveración de la principal.
- Fuerte trabazón de ideas, lograda a través de antítesis conceptuales: vida-muerte; fuego-agua; memoria-olvido.
- Referencias a circunstancias literarias que sobrepasan los contenidos del soneto, dificultando su comprensión; por ejemplo, la laguna Estigia.
- Cierre rápido y conciso de la composición.
Circunstancias subyacentes
- El amor como única posibilidad de salvarse de la nada. Se lo vive como una venganza gozosa frene a la muerte destructora: el hombre que se salvará será el que ha sabido entregarse a las pasiones vitales.
- Endiosamiento del ser amado.
- En el siglo XVII el hombre se ha convertido definitivamente en el centro de la problemática universal.
Elementos extrínsecos de la obra
Autor
Francisco de Quevedo y Villegas. Nace en Madrid en 1580. Miembro de una familia de rancio abolengo, participa en forma activa en la vida de la corte. Comienza su educación con los padres jesuitas, formándose luego en el campo de las humanidades en la Universidad de Alcalá y, en teología, en la de Valladolid. El crítico español Ángel Valvuena Prat señala la íntima relación que existe entre la vida de Quevedo y su obra como escritor: “Política, aventura, dignidad, contrastes, fracasos, cárceles, ingratitud” van dejándole “Una estela de mal sabor, de amargo desengaño, de desilusión sobre los valores de su patria”. La sátira y el humor son recursos frecuentes en la producción de Quevedo como un modo de enfrentar situaciones caóticas.
Su azarosa vida lo lleva a tener sucesivas amistades y enemistades con el rey y sus favoritos, lo que le ocasiona, alternativamente, encumbradas posiciones y serias dificultades. Luego de una prisión por orden real, muere en Villanueva de los Infantes, ya retirado de la vida pública, en 1645.
Obras. El buscón, novela picaresca; Los sueños, relatos satíricos; numerosas poesías (sonetos, letrillas, romances), algunas de tipo popular y otras de estilo conceptista.
Fuentes
Desde el punto de vista formal, Quevedo utiliza con perfección el soneto, forma estrófica italiana introducida en España por Boscán y Garcilaso.
Desde el punto de vista del contenido, es evidente que el autor conocía la poesía de los grandes místicos del siglo anterior. El tono de la composición y algunas metáforas a las que recurre (Alma a quien todo un Dios prisión ha sido), revelan esa influencia, aunque Quevedo deliberadamente la traslada a un plano profano.
Por otra parte, el segundo cuarteto hace referencia explícita a la laguna Estigia, que aparece en la Divina Comedia de Dante Alighieri: las almas en pena eran conducidas hasta las puertas del Infierno por Caronte, barquero cuya tarea era hacerlas atravesar la laguna que rodeaba el lugar.
Influencias literarias y extraliterarias
Tal como sucede con todas las grandes figuras del Siglo de Oro, resulta poco significativo señalar influencias concretas de la obra de Quevedo sobre autores determinado. Sin embargo, en esa época se sentaron las bases de una concepción moderna de la literatura, logrando que las formas poéticas y el manejo de la lengua castellana llegaran hasta límites insospechados. Quevedo, por su parte, lleva al soneto, como forma estrófica, hasta sus últimas consecuencias de perfección.
[1] Punto más alto de una gradación.
[2] Narración breve.
Autor
Francisco de Quevedo y Villegas. Nace en Madrid en 1580. Miembro de una familia de rancio abolengo, participa en forma activa en la vida de la corte. Comienza su educación con los padres jesuitas, formándose luego en el campo de las humanidades en la Universidad de Alcalá y, en teología, en la de Valladolid. El crítico español Ángel Valvuena Prat señala la íntima relación que existe entre la vida de Quevedo y su obra como escritor: “Política, aventura, dignidad, contrastes, fracasos, cárceles, ingratitud” van dejándole “Una estela de mal sabor, de amargo desengaño, de desilusión sobre los valores de su patria”. La sátira y el humor son recursos frecuentes en la producción de Quevedo como un modo de enfrentar situaciones caóticas.
Su azarosa vida lo lleva a tener sucesivas amistades y enemistades con el rey y sus favoritos, lo que le ocasiona, alternativamente, encumbradas posiciones y serias dificultades. Luego de una prisión por orden real, muere en Villanueva de los Infantes, ya retirado de la vida pública, en 1645.
Obras. El buscón, novela picaresca; Los sueños, relatos satíricos; numerosas poesías (sonetos, letrillas, romances), algunas de tipo popular y otras de estilo conceptista.
Fuentes
Desde el punto de vista formal, Quevedo utiliza con perfección el soneto, forma estrófica italiana introducida en España por Boscán y Garcilaso.
Desde el punto de vista del contenido, es evidente que el autor conocía la poesía de los grandes místicos del siglo anterior. El tono de la composición y algunas metáforas a las que recurre (Alma a quien todo un Dios prisión ha sido), revelan esa influencia, aunque Quevedo deliberadamente la traslada a un plano profano.
Por otra parte, el segundo cuarteto hace referencia explícita a la laguna Estigia, que aparece en la Divina Comedia de Dante Alighieri: las almas en pena eran conducidas hasta las puertas del Infierno por Caronte, barquero cuya tarea era hacerlas atravesar la laguna que rodeaba el lugar.
Influencias literarias y extraliterarias
Tal como sucede con todas las grandes figuras del Siglo de Oro, resulta poco significativo señalar influencias concretas de la obra de Quevedo sobre autores determinado. Sin embargo, en esa época se sentaron las bases de una concepción moderna de la literatura, logrando que las formas poéticas y el manejo de la lengua castellana llegaran hasta límites insospechados. Quevedo, por su parte, lleva al soneto, como forma estrófica, hasta sus últimas consecuencias de perfección.
[1] Punto más alto de una gradación.
[2] Narración breve.
Yácubsohn, Martha Fernández de, Literatura Española e Hispanoamericana, Modelos de análisis Nº 8, Kapelusz, Buenos Aires, 1979.
Etiquetas:
Francisco de Quevedo,
Género Poético,
Poesía
20 de mayo de 2010
El despertar
a León Ostrov
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios
Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo
Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos
Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre
Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.
Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada
Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue
¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?
¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?
El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual
Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde
Señor
Arroja los féretros de mi sangre
Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón
Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo
Alejandra Pizarnik
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